CALENDARIO LITÚRGICO 2025 CICLO “C”.
SANTORAL:
MARTIROLOGIO Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:
Amílcar Oviedo D., líder
obrero, mártir en Paraguay (1974). Ernesto Abrego, párroco, desaparecido con
cuatro de sus hermanos en El Salvador (1980).
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
2 Samuel 5, 1-3
Ungieron a David como rey de Israel
En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a
Hebrón a ver a David y le dijeron: "Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace
tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las
entradas y salidas de Israel. Además, el Señor te ha prometido: "Tú serás
el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel."" Todos
los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con
ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como
rey de Israel. PALABRA DE DIOS
Salmo responsorial: 121, 1-2. 4-5
R/ Vamos alegres a la casa del Señor.
¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del
Señor"! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R/
Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la
costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los
tribunales de justicia, en el palacio de David. R/
Colosenses 1, 12-20
Nos ha trasladado al reino de su Hijo querido
Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho
capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado
del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es
imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para
él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza
del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los
muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera
toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del
cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz. PALABRA
DE DIOS
Lucas 23, 35-43
Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino
En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús,
diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías
de Dios, el Elegido." Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole
vinagre y diciendo: "Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti
mismo." Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea:
"Éste es el rey de los judíos." Uno de los malhechores crucificados
lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a
nosotros." Pero el otro lo increpaba: "¿Ni siquiera temes tú a Dios,
estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago
de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada." Y decía:
"Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino." Jesús le
respondió: "Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso." PALABRA
DEL SEÑOR
COMENTARIO
La solemnidad de Cristo Rey nos permite contemplar a
Cristo como rey del universo. Finaliza el año litúrgico, un tiempo en el que
vivimos todas las etapas de la vida de Jesús, compartimos su enseñanza,
meditamos en torno a su sacrifico, vivimos la gracia de su resurrección, y nos llenamos
de su Espíritu Santo.
Los Evangelios nos muestran con claridad por qué y cómo
es que Jesús nos redime a través de la Cruz, porque Dios, padre–madre, quería que nos salváramos y sacrificó a su Hijo por nosotros. Habíamos perdido el rumbo de la auténtica unidad
con Dios y con el universo entero: ésa que no se hace sucumbiendo a nuestro
miedo, y escudándonos en posiciones de poder (dominante o
dependiente), sino superando nuestros miedos, atreviéndonos a presentarnos tal
como somos ante Dios, en total pobreza de espíritu, sin escudos protectores que
nos impidan ver su rostro.
En la carta a los Colosenses, Pablo señala cómo a través
de Jesús el Cristo (primogénito de todas las criaturas, preexistente y cocreador
del universo, cabeza de la iglesia, primicia de la plenitud de la Creación
entera) se produce la reconciliación de todos los seres con Dios. Esta y otras
expresiones paulinas han dado lugar a interpretaciones erróneas, que consideran
que la muerte de Jesucristo en la cruz era el precio que había que pagar para
que el Padre, enojado y rencoroso, perdonara a la humanidad pecadora.
Pero, Lucas nos describe la escena con un admirable juego de
presentación de los personajes. Como una cámara fotográfica, que va tomando
todos los planos, de lejos y de cerca, nos presenta Lucas a los diversos grupos
y personas, en torno a la cruz. Al fondo de la escena está el pueblo,
curioseando. En otro plano, vemos a los jefes y soldados, que se burlan de
Jesús. Cerca de Jesús, los dos malhechores, con actitudes diferentes. En medio,
Jesús, el Rey, en el trono de la cruz, en actitud de servir, no de dominar como
los reyes de la tierra.
Así como era el rey para los pueblos que tuvieron
monarquías, así debe ser Cristo para cada persona. Jesús, como rey, nos ha dado
su vida para salvarnos de la muerte eterna, con su muerte de cruz ha perdonado
nuestros pecados y nos ha dado la gracia.
Pero también, como todo rey, nos exige fidelidad, nos
exige exclusividad, que no tengamos otros reyes, que no tengamos otros dioses.
Ese es el significado fundamental de la solemnidad de Cristo Rey, celebrar la
centralidad de nuestro salvador en nuestras vidas.
La naturaleza de nuestro Rey Jesús la vemos cuando está
en el suplicio de la cruz, que es el trozo del evangelio propuesto hoy. Uno de
los condenados con él, el que llamamos «el buen ladrón», recrimina la poca fe
del otro condenado y le pide a Jesús la gracia de ir a su reino.
A pesar de estar en el mismo suplicio, en la misma
prueba, ve en el otro crucificado a su Dios y Rey. Y por supuesto Jesús
demuestra que la clave de ir a su reino está en el reconocimiento de él como
nuestro Dios y en el reconocimiento de su bondad que nos perdona. El paraíso es
eso, sentir que estamos cerca de Jesús y que recibimos en abundancia su amor y
su misericordia por toda la eternidad.
Este final del año litúrgico se nos invita a que pongamos
en el Centro a Cristo, como nuestro rey, como nuestro soberano. A que abramos
nuestro corazón a su gracia, y a que seamos sus testigos en este mundo.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
• Hoy proclamamos a Jesucristo, Rey del Universo, porque con su muerte en la cruz liberó a toda la creación de las desgracias en las que había caído. ¿Dejo que Jesús reine en mi vida? ¿O prefiero vivir el reino de este mundo a mi manera?
• La Cruz del Señor contradice toda perspectiva humana. La Cruz del Señor es nuestra salvación. Su muerte es nuestra vida. ¿Acepto esto? ¿Acepto y agradezco a Jesús por reinar sobre mí desde la cruz?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
“Jesús es el centro de la creación y la actitud que se
pide al creyente es la de reconocer y acoger en la vida esta centralidad de
Jesucristo, en los pensamientos, las palabras y las obras. La pérdida de este
centro, al sustituirlo por otra cosa cualquiera, solo provoca daños, tanto para
el ambiente que nos rodea como para el hombre mismo. Además de ser centro de la
creación y centro de la reconciliación, Cristo es centro del pueblo de Dios.
Cristo, descendiente del rey David, es precisamente el «hermano» alrededor del
cual se constituye el pueblo, que cuida de su pueblo, de todos nosotros, a
precio de su vida. En él somos uno; un único pueblo unido a él, compartimos un
solo camino, un solo destino. Sólo en él, en él como centro, encontramos la
identidad como pueblo.
Cristo es el centro de la historia de la humanidad, y
también el centro de la historia de cada hombre. A él podemos referir las
alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias que entretejen nuestra
vida. Cuando Jesús es el centro, incluso los momentos más oscuros de nuestra
existencia se iluminan, y nos da esperanza, como le sucedió al buen ladrón en
el Evangelio. La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza: nos
dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la plegaria que la ha
pedido. El Señor siempre da más, es tan generoso, da siempre más de lo que se
le pide: le pides que se acuerde de ti y te lleva a su Reino.”
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
DIALOGO
ESPIRITUAL
Ésta es la parte más importante
de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Señor Jesús: Rey humilde y crucificado, que no te bajaste
de la Cruz, sino que te entregaste por amor, enséñame a vivir como Tú. Hazme
servidora de los y las demás, sin esperar recompensa, sin buscar
reconocimiento, solo por amor, como Tú lo hiciste. Que cada gesto mío sea
reflejo de tu compasión, que mi entrega sea gratuita, y mi corazón, abierto a
quien más lo necesita. Acuérdate de mí, Señor, cuando sirvo en tu nombre, y
hazme instrumento de tu Reino aquí y ahora. AMÉN
PROPOSITO
Proponte uno personal. El que más amor implique en
respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te
sugiere a continuación:
A partir de hoy procuraré vivir cada día en actitud de servicio gratuito y desinteresado, para comprometerme y entregarme más a los y las demás, dándome desinteresadamente a los y las que me necesitan para vivir como lo hizo el Señor. AMÉN
ORACIÓN
POR LA PAZ MUNDIAL
Señor Jesús, que eres el Príncipe de la Paz, te
pedimos que bendigas a todos los pueblos y naciones, y que la paz de tu Reino
se extienda por toda la tierra. Que el odio y la violencia sean vencidos por tu
amor y tu misericordia, y que la justicia, la armonía y la reconciliación
prevalezcan en cada corazón y en cada lugar. Infunde en nosotros y nosotras el
deseo de construir puentes de diálogo y comprensión, de superar las diferencias
y de buscar la unidad en la diversidad. Ayúdanos a ser instrumentos de tu paz,
llevando tu amor a aquellos y aquellas que más lo necesitan, y a construir un
mundo donde todos y todas puedan vivir en paz y prosperidad. AMÉN
ORACION
FINAL
Padre Celestial, Padre de la Misericordia:
Que por mediación de tu hijo Jesucristo nuestro Señor, la
intercesión de nuestra santa madre Virgen María, Reina de la paz, y la acción
del Espíritu Santo, concediste a San Oscar Romero la gracia de ser un pastor
ejemplar al servicio de la Iglesia; y en ella preferencialmente a los más
pobres y necesitados.
Has Señor que yo también sepa vivir conforme al Evangelio
de tu Hijo, y concédeme por la intercesión de San Oscar Romero el favor que te
pido... AMÉN.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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