viernes, 10 de octubre de 2025

LA PALABRA DEL SEÑOR: Jesucristo Rey del Universo. 34ª semana de tiempo ordinario. Domingo 23 de Noviembre de 2025

CALENDARIO LITÚRGICO 2025 CICLO “C”.

SANTORAL:

San Clemente I, Papa (99).

MARTIROLOGIO Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:

Amílcar Oviedo D., líder obrero, mártir en Paraguay (1974). Ernesto Abrego, párroco, desaparecido con cuatro de sus hermanos en El Salvador (1980).






ORACIÓN PREPARATORIA

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN

Espíritu Santo, fuente de luz, amor y verdad, ven a mi mente y a mi corazón en este nuevo día. Ilumina mi entendimiento para que pueda comprender la Palabra de Dios y acogerla con humildad y alegría. Dame discernimiento para reconocer tu voz entre tantas otras, para elegir siempre el camino que conduce a la vida, y para actuar con rectitud, compasión y fe. Concédeme sabiduría, no la del mundo, sino la que viene de lo alto, para llevar el mensaje de nuestro Señor Jesús a mi propio corazón y al de mis hermanos y hermanas. Hazme instrumento de tu paz, testigo de tu amor, y sembrador de esperanza. Espíritu de Dios, guía mis palabras, mis pensamientos y mis acciones, para que todo en mí refleje la luz de Cristo. AMÉN

ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.

El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.

LECTURAS DEL DIA

2 Samuel 5, 1-3

Ungieron a David como rey de Israel

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: "Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además, el Señor te ha prometido: "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel."" Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. PALABRA DE DIOS

Salmo responsorial: 121, 1-2. 4-5

R/ Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor"! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R/

Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R/

Colosenses 1, 12-20

Nos ha trasladado al reino de su Hijo querido

Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz. PALABRA DE DIOS

Lucas 23, 35-43

Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido." Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: "Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo." Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: "Éste es el rey de los judíos." Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros." Pero el otro lo increpaba: "¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada." Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino." Jesús le respondió: "Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso." PALABRA DEL SEÑOR

COMENTARIO

La solemnidad de Cristo Rey nos permite contemplar a Cristo como rey del universo. Finaliza el año litúrgico, un tiempo en el que vivimos todas las etapas de la vida de Jesús, compartimos su enseñanza, meditamos en torno a su sacrifico, vivimos la gracia de su resurrección, y nos llenamos de su Espíritu Santo.

Los Evangelios nos muestran con claridad por qué y cómo es que Jesús nos redime a través de la Cruz, porque Dios, padre–madre, quería que nos salváramos y sacrificó a su Hijo por nosotros. Habíamos perdido el rumbo de la auténtica unidad con Dios y con el universo entero: ésa que no se hace sucumbiendo a nuestro miedo, y escudándonos en posiciones de poder (dominante o dependiente), sino superando nuestros miedos, atreviéndonos a presentarnos tal como somos ante Dios, en total pobreza de espíritu, sin escudos protectores que nos impidan ver su rostro.

En la carta a los Colosenses, Pablo señala cómo a través de Jesús el Cristo (primogénito de todas las criaturas, preexistente y cocreador del universo, cabeza de la iglesia, primicia de la plenitud de la Creación entera) se produce la reconciliación de todos los seres con Dios. Esta y otras expresiones paulinas han dado lugar a interpretaciones erróneas, que consideran que la muerte de Jesucristo en la cruz era el precio que había que pagar para que el Padre, enojado y rencoroso, perdonara a la humanidad pecadora.

Pero, Lucas nos describe la escena con un admirable juego de presentación de los personajes. Como una cámara fotográfica, que va tomando todos los planos, de lejos y de cerca, nos presenta Lucas a los diversos grupos y personas, en torno a la cruz. Al fondo de la escena está el pueblo, curioseando. En otro plano, vemos a los jefes y soldados, que se burlan de Jesús. Cerca de Jesús, los dos malhechores, con actitudes diferentes. En medio, Jesús, el Rey, en el trono de la cruz, en actitud de servir, no de dominar como los reyes de la tierra.

Así como era el rey para los pueblos que tuvieron monarquías, así debe ser Cristo para cada persona. Jesús, como rey, nos ha dado su vida para salvarnos de la muerte eterna, con su muerte de cruz ha perdonado nuestros pecados y nos ha dado la gracia.

Pero también, como todo rey, nos exige fidelidad, nos exige exclusividad, que no tengamos otros reyes, que no tengamos otros dioses. Ese es el significado fundamental de la solemnidad de Cristo Rey, celebrar la centralidad de nuestro salvador en nuestras vidas.

La naturaleza de nuestro Rey Jesús la vemos cuando está en el suplicio de la cruz, que es el trozo del evangelio propuesto hoy. Uno de los condenados con él, el que llamamos «el buen ladrón», recrimina la poca fe del otro condenado y le pide a Jesús la gracia de ir a su reino.

A pesar de estar en el mismo suplicio, en la misma prueba, ve en el otro crucificado a su Dios y Rey. Y por supuesto Jesús demuestra que la clave de ir a su reino está en el reconocimiento de él como nuestro Dios y en el reconocimiento de su bondad que nos perdona. El paraíso es eso, sentir que estamos cerca de Jesús y que recibimos en abundancia su amor y su misericordia por toda la eternidad.

Este final del año litúrgico se nos invita a que pongamos en el Centro a Cristo, como nuestro rey, como nuestro soberano. A que abramos nuestro corazón a su gracia, y a que seamos sus testigos en este mundo.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

Hoy proclamamos a Jesucristo, Rey del Universo, porque con su muerte en la cruz liberó a toda la creación de las desgracias en las que había caído. ¿Dejo que Jesús reine en mi vida? ¿O prefiero vivir el reino de este mundo a mi manera?

La Cruz del Señor contradice toda perspectiva humana. La Cruz del Señor es nuestra salvación. Su muerte es nuestra vida. ¿Acepto esto? ¿Acepto y agradezco a Jesús por reinar sobre mí desde la cruz?

PALABRA DEL PAPA FRANCISCO

“Jesús es el centro de la creación y la actitud que se pide al creyente es la de reconocer y acoger en la vida esta centralidad de Jesucristo, en los pensamientos, las palabras y las obras. La pérdida de este centro, al sustituirlo por otra cosa cualquiera, solo provoca daños, tanto para el ambiente que nos rodea como para el hombre mismo. Además de ser centro de la creación y centro de la reconciliación, Cristo es centro del pueblo de Dios. Cristo, descendiente del rey David, es precisamente el «hermano» alrededor del cual se constituye el pueblo, que cuida de su pueblo, de todos nosotros, a precio de su vida. En él somos uno; un único pueblo unido a él, compartimos un solo camino, un solo destino. Sólo en él, en él como centro, encontramos la identidad como pueblo.

Cristo es el centro de la historia de la humanidad, y también el centro de la historia de cada hombre. A él podemos referir las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias que entretejen nuestra vida. Cuando Jesús es el centro, incluso los momentos más oscuros de nuestra existencia se iluminan, y nos da esperanza, como le sucedió al buen ladrón en el Evangelio. La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza: nos dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la plegaria que la ha pedido. El Señor siempre da más, es tan generoso, da siempre más de lo que se le pide: le pides que se acuerde de ti y te lleva a su Reino.”

CREDO DE LOS APOSTOLES

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN

DIALOGO ESPIRITUAL

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Señor Jesús: Rey humilde y crucificado, que no te bajaste de la Cruz, sino que te entregaste por amor, enséñame a vivir como Tú. Hazme servidora de los y las demás, sin esperar recompensa, sin buscar reconocimiento, solo por amor, como Tú lo hiciste. Que cada gesto mío sea reflejo de tu compasión, que mi entrega sea gratuita, y mi corazón, abierto a quien más lo necesita. Acuérdate de mí, Señor, cuando sirvo en tu nombre, y hazme instrumento de tu Reino aquí y ahora. AMÉN

PROPOSITO

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación:

A partir de hoy procuraré vivir cada día en actitud de servicio gratuito y desinteresado, para comprometerme y entregarme más a los y las demás, dándome desinteresadamente a los y las que me necesitan para vivir como lo hizo el Señor. AMÉN

COMUNION ESPIRITUAL

 

ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL

Señor Jesús, que eres el Príncipe de la Paz, te pedimos que bendigas a todos los pueblos y naciones, y que la paz de tu Reino se extienda por toda la tierra. Que el odio y la violencia sean vencidos por tu amor y tu misericordia, y que la justicia, la armonía y la reconciliación prevalezcan en cada corazón y en cada lugar. Infunde en nosotros y nosotras el deseo de construir puentes de diálogo y comprensión, de superar las diferencias y de buscar la unidad en la diversidad. Ayúdanos a ser instrumentos de tu paz, llevando tu amor a aquellos y aquellas que más lo necesitan, y a construir un mundo donde todos y todas puedan vivir en paz y prosperidad. AMÉN

ORACION FINAL

Padre Celestial, Padre de la Misericordia:

Que por mediación de tu hijo Jesucristo nuestro Señor, la intercesión de nuestra santa madre Virgen María, Reina de la paz, y la acción del Espíritu Santo, concediste a San Oscar Romero la gracia de ser un pastor ejemplar al servicio de la Iglesia; y en ella preferencialmente a los más pobres y necesitados.

Has Señor que yo también sepa vivir conforme al Evangelio de tu Hijo, y concédeme por la intercesión de San Oscar Romero el favor que te pido... AMÉN.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.

Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.

Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.

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Si ya no desea recibir las LECTURAS DEL DIA, envíe un correo a betio.gonzalez@gmail.com con la palabra SUSPENDER en la sección de tema (subject). 

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