CALENDARIO
LITÚRGICO 2025 CICLO “A”.
SANTORAL:
Santa Margarita de Hungría (1270).
MARTIROLOGIO
Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:
Germán Cortés, militante
cristiano y político, mártir por la justicia en Chile (1978). José Eduardo,
líder sindical y mártir en Acre, Brasil (1981). Sergio Bertén, religioso belga,
y compañeros, mártires de la solidaridad con los campesinos de Guatemala (1982).
INVOCACIÓN INICIAL
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
Espíritu Santo: Ven,
ilumina nuestras mentes, derrama tu sabiduría sobre cada una de nosotras y
nosotros, y enséñanos a comprender con profundidad los caminos del Evangelio. Danos
discernimiento para elegir siempre el bien, para escuchar tu voz en medio del
ruido, y para actuar con justicia, humildad y verdad. Haznos instrumentos de tu
amor, solidarios con nuestros hermanos y hermanas que sufren, y generosos con
los que tienen hambre de esperanza. Hoy nos comprometemos contigo, a vivir
guiados por tu luz, a servir con alegría, y a construir juntos el Reino de Dios
en cada gesto, palabra y acción. Espíritu Santo, haz de nosotros y nosotras una
comunidad ardiente en fe, unida en amor, y firme en la misión que Jesús nos
confió. AMÉN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
Isaías 49,3.5-6
Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación
El Señor me dijo: "Tú eres mi siervo, de quien estoy
orgulloso." Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo
suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me
honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: "Es poco que seas mi siervo y
restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de
la tierra." PALABRA DE DIOS
Salmo responsorial: 39
R/ Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó
mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. R/
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me
abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: "Aquí
estoy." R/
Como está escrito en mi libro: "Para hacer tu
voluntad." Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R/
He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he
cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. R/
1 Corintios 1,1-3
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del
Señor Jesús sean con vosotros
Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por
designio de Dios, y Sostenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios
en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a
todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor
de ellos y nuestro. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del
Señor Jesucristo sean con vosotros. PALABRA DE DIOS
Juan 1,29-34
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo
En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él,
exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste
es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por
delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he
salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel." Y Juan dio
testimonio diciendo: "He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como
una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a
bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y
posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo
lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios." PALABRA
DEL SEÑOR
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
Las lecturas de este domingo tienen como eje transversal
la invitación de Dios a toda la humanidad a asumir como propio el proyecto del
Reino, de retarle, en libertad y sinceridad, a una manera nueva ser hombre y
mujer, de ser creación y sociedad. El texto que leemos en la primera lectura
forma parte del segundo Cántico del Siervo (Isaías 49,1–50,6) en el que se
identifica al pueblo de Israel como el servidor de Dios; este Israel mencionado
aquí no representa la totalidad del pueblo de Dios, sino que, tal vez, se
refiera a aquella pequeña comunidad creyente desterrada en Babilonia, a ese
grupo reducido que mantiene viva la esperanza y la fe. Ese grupo que, a pesar
de estar lejos de su tierra, mantiene su confianza en Yahvé es el que traerá la
salvación a todo el pueblo de Israel y al mundo entero, pues Dios ha puesto sus
ojos en él y le ha asignado la misión de expresar a toda la creación su deseo
más profundo: salvar a todos sin excepción. El profeta que escribe este cántico
marca una gran diferencia en cuanto a la comprensión de la salvación prometida
por Yahvé; siendo el tiempo del exilio, el profeta anuncia una salvación para
todas las naciones, no únicamente para el pueblo de Israel.
Pablo inicia su carta confirmando la universalidad del
Reino de Dios; expresando que el mensaje de salvación es para todos los que en
cualquier lugar -y tiempo- invocan el nombre de Jesucristo. Este saludo es
dirigido a los cristianos de Corinto; sin embargo, por la manera solemne en que
Pablo escribe (a la Iglesia de Dios de Corinto), se puede afirmar que el
apóstol se está refiriendo a la única y universal Iglesia de Cristo, que se
hace presente históricamente en los creyentes de Corinto. Es decir, que, aunque
Pablo escriba de manera particular a esta comunidad, su mensaje desborda los
límites de espacio y tiempo, adquiriendo en todo momento actualidad y
relevancia, pues es una Palabra dirigida a la humanidad entera. Hombres y
mujeres hemos recibido la gracia de ser hijos de Dios, por medio de Jesús;
hemos sido consagrados por Dios para realizar en nuestras vidas la “vocación
santa”, que en nuestro lenguaje correspondería a la “misión” de hacer presente,
aquí y ahora, el reino de Dios: hacer de este mundo un lugar más justo y
solidario, menos violento y destructor, más libre y fraterno. Quien asume como
modo normal de vida este horizonte liberador está invocando el nombre de Jesús.
El encuentro de Jesús y Juan
Bautista se da en el contexto del bautismo de Jesús, hecho que Juan
evangelista no narra, pero supone; de hecho, el Bautista es el que declara ver
bajar el Espíritu Santo sobre Jesús, el Bautista es quien da testimonio de
Jesús y el Bautista es el que percibe el origen divino de Jesús; estos tres
acontecimientos son narrados por los evangelios sinópticos en el relato del
bautismo del Señor, pero ahí es Jesús el que ve bajar al Espíritu y el Padre el
que da testimonio de Jesús y de su origen divino.
El evangelio de Juan manifiesta la universalidad de la
salvación de Dios por medio de la vida y misión de Jesús de Nazaret, visto éste
como cordero de Dios, que se sacrifica, se entrega obedientemente a la voluntad
del Padre para salvar de la muerte (del pecado) a toda la Humanidad... Jesús es
el enviado del Padre, el ungido por el Espíritu de Dios, el servidor de Yahvé
del profeta Isaías (49,3) que tiene como especial misión establecer en el mundo
la justicia del reino; es quien verdaderamente trae la salvación de Dios a la
humanidad. Juan el Bautista ya había comprendido su propia misión y la misión
de Jesús; por tal razón el profeta del desierto dice que detrás de él viene
alguien más importante que él, pues el que viene es el Mesías, una Palabra
nueva de Dios para el mundo. El Bautista reconoce a Jesús como el Hijo de Dios,
y por eso da testimonio de él. Y lo hace -lo recoge así el evangelio de Juan-,
con las imágenes de aquel tiempo, unas imágenes que hace mucho tiempo se
quedaron sin base y que han perdido incluso parte de su inteligibilidad.
En efecto, hablar de Cordero de Dios, sacrificado, que
expía nuestros pecados, que quita «el pecado del mundo» con su sangre, que nos
«redime»... es hablar en unas categorías que hoy sólo podemos conocerlas por
estudio histórico-bíblico, por cultura especializada religiosa, pero que no se
pueden captar en nuestra vida diaria por simple sentido común, por una
evidencia que se respira en subconsciente colectivo social, como han de ser
captadas las buenas imágenes, las imágenes que están vivas, no las que ya murieron
aunque sigan siendo leídas o repetidas. Una tarea pendiente de la comunidad
creyente hoy es testimoniar ese encuentro profundo con Jesús con unas metáforas
nuevas, para que expresen y comuniquen ese encuentro, que sólo de esa manera se
concretizará en una vida fundada entregada al amor, a la Justicia y a la
comunión con Naturaleza.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
·
¿Qué
significa para mí la persona de Juan el Bautista?
·
¿De qué
manera Jesús ha borrado mis pecados?
·
¿Reconozco
a Jesús como el Hijo de Dios?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
"He aquí el Cordero de Dios que quita el
pecado", ¡pero quita el pecado con la raíz y todo! Esta es la salvación de
Jesús, con su amor y su mansedumbre. Al oír esto que dice Juan el Bautista, que
da testimonio de Jesús como Salvador, debemos crecer en la confianza en Jesús. Muchas
veces tenemos confianza en un médico: es bueno, porque el médico está para
sanarnos; tenemos confianza en una persona: los hermanos, y las hermanas están
para ayudarnos. Es bueno tener esta confianza humana entre nosotros. Pero nos
olvidamos de la confianza en el Señor: esta es la clave del éxito en la vida.
La confianza en el Señor: encomendémonos al Señor. "Pero, Señor, mira mi
vida: estoy en la oscuridad, tengo esta dificultad, tengo este pecado...",
todo lo que tenemos: "Mira esto: ¡yo confío en ti!" Y esta es una
apuesta que tenemos que hacer: confiar en Él y nunca decepciona. Nunca, ¡Nunca!
Escuchen bien, chicos y chicas, que comienzan la vida ahora: Jesús nunca
decepciona. Nunca. Este es el testimonio de Juan: Jesús, el bueno, el manso, que
terminará como un cordero: asesinado. Sin gritar. Él ha venido a salvarnos,
para quitar el pecado. El mío, el tuyo y el del mundo: todo, todo.” (S.S.
Francisco, 19 de enero de 2014).
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
OREMOS
AL SEÑOR JESÚS
Tú eres el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
No permitas que nos acomodemos a las sombras de este tiempo, ni que quedemos
ciegas ante las trampas del pecado. Haznos humildes testigos de tu luz, libres
de arrogancia y de todo deseo de dominio, para que nunca confundamos tu verdad con
la soberbia de creernos dueñas de ella. Que, como Juan Bautista, sepamos señalar tu presencia en medio de la
historia, preparando los caminos de tu Reino con gestos sencillos de justicia,
paz y fraternidad. Danos la valentía de ser precursores de tu Causa, anticipadoras
de tu amor en cada palabra y acción, para que el mundo descubra en nosotros y
nosotras la alegría de seguirte y la esperanza de tu salvación. AMÉN
PROPOSITO DE HOY
A partir de hoy tomaré conciencia de la vocación que el
Señor me ha regalado, aprendiendo a vivir como Juan Bautista, no siendo la Luz,
sino el portador y anunciador de la Luz. AMÉN
ORACIÓN
POR LA PAZ, DESARROLLO Y DIGNIDAD GLOBAL DE LOS PUEBLOS
Señor Jesús, Dios de la Vida: Hoy elevamos nuestra voz
como comunidad creyente, comprometidos con la paz que nace del respeto, el
desarrollo que brota de la justicia, y la dignidad que refleja tu imagen en
cada ser humano. Haznos artesanos de reconciliación, y constructores de puentes
entre culturas, lenguas y naciones. Que no nos cansemos de tender la mano, de
escuchar el clamor de los pobres, y de defender la dignidad de quienes han sido
olvidadas. Danos sabiduría para transformar estructuras injustas, valentía para
denunciar la violencia y la exclusión, y ternura para acompañar los procesos de
sanación y esperanza. Que nuestro compromiso sea concreto: en el trabajo, en la
comunidad, en la educación, en cada gesto cotidiano que siembra fraternidad.
Señor, inspíranos a soñar con un mundo donde todos tengan pan, tierra y voz,
donde el desarrollo no excluya, y donde la paz sea fruto de la justicia. Nos
consagramos hoy a esta misión, como discípulos del Reino, como hermanos y
hermanas de toda la humanidad, como sembradores de dignidad. AMÉN
ORACION
FINAL
Padre Celestial, Padre de la Misericordia:
Que por mediación de tu hijo Jesucristo nuestro Señor, la
intercesión de nuestra santa madre Virgen María, Reina de la paz, y la acción
del Espíritu Santo, concediste a San Oscar Romero la gracia de ser un pastor
ejemplar al servicio de la Iglesia; y en ella preferencialmente a los más
pobres y necesitados.
Has Señor que yo también sepa vivir conforme al Evangelio
de tu Hijo, y concédeme por la intercesión de San Oscar Romero el favor que te
pido... AMÉN.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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