domingo, 5 de julio de 2026

LA PALABRA DEL SEÑOR: 18ª semana de tiempo ordinario. Domingo 2 de Agosto de 2026

CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.

SANTORAL:

Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica (1635).

San Juan de Rieti (1336).

San Pedro Julián Eymard, Apóstol de la Eucaristía (1868).

MARTIROLOGIO Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:

Carlos Pérez Alonso, sacerdote, apóstol de los enfermos y de los presos, luchador por la justicia, mártir en Guatemala (1981).


 

 

 








INVOCACIÓN INICIAL

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN

Espíritu Santo, fuente de luz y sabiduría, hoy nos presentamos ante Ti con el corazón abierto. Ilumina nuestras mentes, derrama tu claridad sobre cada uno y cada una de nosotras, y haznos capaces de comprender tu voluntad con humildad y alegría. Danos discernimiento para elegir siempre los caminos del Señor, y entendimiento para reconocer lo que conduce a la vida, a la justicia y a la paz. Haznos solidarias y solidarios con quienes sufren, cercanas a quienes cargan dolores invisibles, y generosas con quienes tienen hambre de esperanza. Impúlsanos a vivir guiadas por tu luz, a dejarnos transformar por tu presencia, y a construir juntos el Reino de Dios en cada gesto sencillo, en cada palabra que anima, en cada acción que siembra fraternidad. Haz de nuestra comunidad un pueblo rebosante de fe, unido en el amor, y firme en la misión que Jesús nos confió. AMÉN

ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.

El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.

LECTURAS DEL DIA

Isaías 55,1-3

Venid y comed

Así dice el Señor: "Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David." PALABRA DE DIOS

Salmo responsorial: 144

R/ Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R/

Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente. R/

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R/

Romanos 8,35.37-39

Ninguna criatura podrá apartaros del amor de Dios, manifestado en Cristo

Hermanos: ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. PALABRA DE DIOS

Mateo 14,13-21

Comieron todos hasta quedar satisfechos

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: "Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer." Jesús les replicó: "No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer." Ellos le replicaron: "Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces." Les dijo: "Traédmelos." Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIÓN DEL EVANGELIO

La segunda parte del libro de Isaías, a la que pertenece la primera lectura de la liturgia de este domingo nos invita a hacer una valoración experiencial y sapiencial de la Palabra de Dios. Esta pequeña exhortación “cierra” los capítulos anteriores, desde el 40 hasta el 55, y ofrece una poderosa clave de lectura para comprender toda la segunda parte del libro. Además, termina con el famoso texto que compara la Palabra de Dios con la lluvia vivificadora (Isaías 55,10-11).

El hambre y la sed son mecanismos fundamentales de los seres vivos. Todo ser viviente necesita nutrición e hidratación, pero en los seres humanos, estas necesidades biológicas tienen carácter social. En muchas culturas humanas –no todas-, compartir la bebida y el alimento son mecanismos de socialización y de integración. El autor toma, entonces, esta necesidad vital y la traslada al campo de la fe para mostrarnos que para el creyente la Palabra de Dios es algo más que una comunicación divina. La Palabra de Dios se convierte así en una necesidad inaplazable que alimenta nuestro ser y nos vivifica. Jesús mismo, retomando las reflexiones del Deuteronomio (Capítulos 8,3; 6,13), combate la tentación contraponiendo la voluntad divina al inmediatismo humano (Lucas 4,3-4). El problema de la humanidad no es únicamente la satisfacción de las necesidades básicas, sino, también, hacer surgir y formar una consciencia que exija la justa distribución de los recursos, que lleve a que la humanidad cultive lo mejor de sí y lo entregue como solidaridad y justicia en un proyecto social alternativo al proyecto egoísta.

Pero el autor, como buen poeta y profeta, no se contenta con hacer una arenga o una instrucción legal; busca, por medio de la imagen asociada a los mejores frutos (trigo, vino, leche), que el lector encuentre no sólo consuelo sino deleite. La Palabra de Dios se convierte así en un manjar sabroso que puede ser degustado por la pura gratuidad divina. El olor del amasijo fresco, del vino bien conservado y de la leche fresca nos recuerdan los dones que Dios le ha dado a su pueblo; dones que ayudan al ser humano a construir un cuerpo vigoroso pero que deben ser acompañados por una degustación asidua de su Palabra.

Isaías nos hace una invitación a degustar con sabiduría todos los dones que Dios nos ofrece, sabiendo que lo mejor que podemos ofrecer nosotros mismos es la gratitud activa, que revierte sobre los menos favorecidos los dones que unos pocos acaparan. Lo mismo ocurre con la Palabra de Dios, debe ser entregada con sabiduría y generosidad de modo que el pueblo de Dios no desfallezca. La Palabra de Dios nos invita y convoca a hacer de este ‘valle de lágrimas’ un jardín frondoso donde florezca la justicia y la sabiduría (Salmo 72,1-9).

En el evangelio de Mateo, la multiplicación y los peces nos evoca la gran tentación de considerar que únicamente la satisfacción de las necesidades básicas nos conduce al Reino. Jesús se preocupó de que sus discípulos fueran mediadores efectivos frente a las necesidades del pueblo, pero no recurriendo a la mentalidad mercantilista que reduce todo a la presencia o ausencia de dinero (Mateo 14,15). Es muy fácil, a falta de un benefactor, despedir a la multitud hambrienta para que cada cual consiga lo necesario. Pero Jesús no quiere eso; él pide a sus seguidores que sean ellos mismos quienes se ofrezcan a ser agentes de la solidaridad, ofreciendo lo que son y todo (lo poco) que tienen. Entonces la ración de tres personas, cinco panes y dos peces, se convierte en el incentivo para que todos aporten desde su pobreza y pueda ser alimentado todo el pueblo de Dios, que es lo que simbolizan las doce canastas. En la intención del evangelista, Jesús demuestra de este modo que el problema no es la carencia de recursos, sino la falta de solidaridad. «Cuando el pobre crea en el pobre, ya podremos cantar ¡Libertad!», dice el canto conclusivo de la «Misa Salvadoreña».

Lo que nos acerca a Jesús no son los muchos rezos o ceremonias, sino el amor incondicional a su Causa, ¡el Reino, la Utopía! Algo que hizo diferente a Jesús de todos los predicadores de la época fue su capacidad para despertar los mejores sentimientos de la gente: amor, generosidad y respeto. Nosotros deberíamos amar a Jesús con el mismo tipo de amor con el que él nos ama. Si Él nos amó con un amor solidario, generoso, compasivo... nosotros no podemos responderle con melifluas plegarias o explosiones de emotividad, porque esto no sería amor comprometido. Por eso, si entendemos con qué amor Jesús nos amó, estaremos seguros de lo que proclama Pablo: nada nos puede separar del amor de Cristo.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

·         ¿Cómo y de qué manera me convierto yo en pan para los y las demás?

·         ¿El pan que yo ofrezco a los y las demás alimenta las ganas de construir el Reino o es más bien un pan que engorda y deja sentado?

·         ¿Quiénes son para mí, "pan" que alimenta mis ganas de servir a los y las demás?

PALABRA DEL PAPA FRANCISCO

“Cristo presente en medio de nosotros, en el signo del pan y del vino, exige que la fuerza del amor supere cada laceración, y al mismo tiempo que se convierta en comunión con el pobre, apoyado por el débil, atención fraterna a cuántos les cuesta sostener el peso de la vida cotidiana. Nos disgregamos cuando no somos dóciles a la Palabra del Señor, cuando no vivimos la fraternidad entre nosotros, cuando competimos para ocupar los primeros puestos, cuando no encontramos la valentía de testimoniar la caridad, cuando no somos capaces de ofrecer esperanza. La Eucaristía nos permite no disgregarnos porque es vínculo de comunión, es cumplimiento de la Alianza, signo viviente del amor de Cristo que se ha humillado e inmolado para que nosotros permaneciéramos unidos.  Participando en la Eucaristía y nutriéndonos de ella, estamos dentro de un camino que no admite divisiones.” (Cf Homilía de S.S. Francisco,  4 de junio de 2015, en Santa Marta).

CREDO DE LOS APOSTOLES

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN

OREMOS AL SEÑOR JESÚS

Señor Jesús, haz que no busque excusas ante el dolor y el sufrimiento de la gente. Dame un corazón sensible ante las necesidades de los y las demás. Y, a la hora de ayudar, haz que mi corazón vaya por delante de mis pies y de mis manos. Amén

PROPOSITO DE HOY

A partir de hoy, ante cualquier sufrimiento que suceda en mi quehacer diario, tendré una mirada compasiva. Amén

COMUNION ESPIRITUAL

 

ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL

Señor Dios de la vida, hoy nos presentamos ante Ti con un corazón dispuesto a comprometernos con la paz que nace de tu amor. Haznos respetuosas del derecho justo, defensoras de la dignidad de cada persona y de cada pueblo, y capaces de reconocer en cada hermano y hermana tu imagen sagrada que nunca se borra. Con tu Espíritu, haznos artesanas y artesanos del perdón, constructoras de lazos entre culturas y naciones, y sembradoras de diálogo donde otros y otras levantan muros. Que nunca dejemos de escuchar el clamor de los y las pobres, de los y las olvidadas, de quienes esperan justicia y consuelo. Danos sabiduría, discernimiento y entendimiento para transformar estructuras injustas, denunciar la violencia y la exclusión, y acompañar con ternura los procesos de reconciliación y esperanza. Que tu luz nos guíe para trabajar por un mundo donde todas las personas tengan pan, tierra y libertad, donde el desarrollo no abandone a nadie, y donde la paz sea fruto de la equidad. Conságranos a tu misión, Señor, como discípulos y discípulas del Reino, como sembradoras de paz en cada palabra, en cada gesto, en cada decisión que tomemos. AMÉN

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.

Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.

Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.

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Si ya no desea recibir las LECTURAS DEL DIA, envíe un correo a betio.gonzalez@gmail.com con la palabra SUSPENDER en la sección de tema (subject). 

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