CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.
SANTORAL:
Santa Edith Stein, Copatrona de Europa, mártir (1942).
MARTIROLOGIO
Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:
Daniel Espitia Madera,
campesino luchador por el pueblo y mártir en Colombia (1989). Miguel Tomaszek y
Zbigniew Strzalkowski, franciscanos, misioneros en Perú, testigos de la paz y
la justicia (1991).
INVOCACIÓN INICIAL
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
Espíritu Santo, fuente
de luz y sabiduría, hoy nos presentamos ante Ti con el corazón abierto. Ilumina
nuestras mentes, derrama tu claridad sobre cada uno y cada una de nosotras, y
haznos capaces de comprender tu voluntad con humildad y alegría. Danos discernimiento
para elegir siempre los caminos del Señor, y entendimiento para reconocer lo
que conduce a la vida, a la justicia y a la paz. Haznos solidarias y solidarios
con quienes sufren, cercanas a quienes cargan dolores invisibles, y generosas
con quienes tienen hambre de esperanza. Impúlsanos a vivir guiadas por tu luz,
a dejarnos transformar por tu presencia, y a construir juntos el Reino de Dios
en cada gesto sencillo, en cada palabra que anima, en cada acción que siembra
fraternidad. Haz de nuestra comunidad un pueblo rebosante de fe, unido en el
amor, y firme en la misión que Jesús nos confió. AMÉN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
1 Reyes 19, 9a. 11-13a
Ponte de pie en el monte ante el Señor
Al llegar al monte de Dios, el Horeb, el profeta Elías
entró en una cueva y permaneció allí. El Señor le dijo: “Sal de la cueva y
quédate en el monte para ver al Señor, porque el Señor va a pasar.” Así lo hizo
Elías y, al acercarse el Señor, vino primero un viento huracanado, que partía
las montañas y resquebrajaba las rocas; pero el Señor no estaba en el viento.
Se produjo después un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Luego
vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se
escuchó el murmullo de una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con
el manto y salió a la entrada de la cueva. PALABRA DE DIOS
Salmo responsorial: 84
R/ Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu
salvación.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su
pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en
la tierra. R/
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y
la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del
cielo. R/
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra
producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus
pisadas. R/
Romanos 9, 1-5
Quisiera ser un proscrito por el bien de mis hermanos
Hermanos: Les hablo con toda verdad en Cristo; no miento.
Mi conciencia me atestigua, con la luz del Espíritu Santo, que tengo una
infinita tristeza, y un dolor incesante tortura mi corazón. Hasta aceptaría
verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de mis hermanos, los de mi
raza y de mi sangre, los israelitas, a quienes pertenecen la adopción filial,
la gloria, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Ellos son descendientes
de los patriarcas; y de su raza, según la carne, nació Cristo, el cual está por
encima de todo y es Dios bendito por los siglos de los siglos. Amén. PALABRA
DE DIOS
Aclamación antes del Evangelio (Salmo 129, 5)
R. Aleluya, aleluya.
Confío en el Señor, Mi alma espera y confía en su
palabra.
R. Aleluya.
Mateo 14, 22-33
Mándame ir hacia ti andando sobre el agua
En aquel tiempo, inmediatamente después de la
multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca
y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de
despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo
allí. Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la
sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia
ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua,
se espantaron, y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero
Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo.” Entonces le dijo
Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua.” Jesús le
contestó: “Ven.” Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia
Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse
y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo
y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” En cuanto subieron a la
barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús
diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.” PALABRA DEL SEÑOR
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
Contexto bíblico
La historia de Jesús caminando sobre el mar sigue a la
historia de la alimentación de los cinco mil. Por segunda ocasión, los
discípulos enfrentan una situación con la que ellos deben lidiar por sí solos
inicialmente, pero Jesús una vez más ‘viene en su rescate’ y los salva a través
de un acto soberano de autoridad. San Mateo es el único que incluye el suceso
sobre Pedro intentando caminar sobre el mar para encontrarse con Jesús. En
Mateo, los discípulos alaban a Jesús y reconocen que es el Hijo de Dios. Esta
historia es similar a la de Mateo 8, 23-27, donde una tormenta amenazaba con
hundir la barca mientras Jesús dormía. En esa historia, Jesús reprende a los
vientos y al mar, y estos le obedecen. En ambas historias: Los discípulos están
en la barca. En un sentido Jesús está ausente de los discípulos. En Mateo 14,
Jesús manda que sus discípulos se adelanten solos. En Mateo 8, Jesús estaba en
la barca, pero estaba dormido. Los discípulos son atrapados por la tormenta y
tienen miedo. Jesús usa la expresión “de poca fe” para reprender a sus
discípulos.
A) Subió al monte a orar
Jesús obliga a los discípulos entrar en la barca e ir a
la otra ribera. Aquí los discípulos no estaban rebelándose o temerarios, sino
obedientes. Las dificultades que experimentan en el mar no son provocadas por
ellos, sino que surgen del cumplimiento del mandato de Jesús. Jesús despide a
la multitud y se va al monte a orar. Estar en el monte señala que este es un
momento importante para Jesús. Ya antes trató de buscar un momento de soledad,
pero la multitud lo interrumpió (14, 13). Ahora encuentra la oportunidad para
orar. San Mateo nos dice que estaba “apartado” y “solo” enfatizando la
naturaleza solitaria de su oración. Solamente aquí y en el huerto de Getsemaní
(26, 36) es que Mateo nos dice que Jesús estaba en oración. Ambos eran momentos
difíciles. Aquí, Herodes ha puesto su atención en Jesús de una manera no
favorable (14, 1-12). En Getsemaní, Jesús se preparaba para morir. Juan 6, 15
nos dice que Jesús se retira porque la multitud venía “para apoderarse de él, y
hacerlo rey.” Es posible que hace que sus discípulos se adelanten para que no
caigan en el mismo asunto del esfuerzo por hacerlo rey. Jesús no quiere poderes
terrenos, sino que enseña los poderes eternos, antes de su muerte se declara
rey, y también nos invita a participar de ese Reino.
B) ¡No teman, Soy yo!
La barca ya estaba lejos de la costa. Esto los colocaba
casi en medio del mar. Tal vez los discípulos estaban exhaustos, sin embargo,
ya que era temprano por la mañana, o sea la cuarta vigilia de la noche. La
cuarta vigilia es entre las tres y seis de la mañana, y los discípulos han ido
de un gran día con la multitud, la alimentación de los cinco mil, directamente
a la barca en medio de la tormenta. No solamente habían estado despiertos por
muchas horas, sino que también es un trabajo desgastante mantener una pequeña
barca a flote y en curso en el mar y en medio de una tormenta. Jesús viene
caminando sobre el mar hacia donde están los discípulos. San Mateo ha
identificado a Jesús como Emmanuel, Dios con nosotros (1, 23); y esta historia
refuerza ese papel. Como ya se notó antes, en el tiempo en que se escribió este
Evangelio, la Iglesia de Mateo está luchando con la tormenta de la persecución.
Estos cristianos no se están revelando, pero están temerosamente sirviendo a
Dios. Cuando los discípulos ven a Jesús experimentan temor. La tormenta, aunque
peligrosa, es algo familiar. Los discípulos saben qué esperar de una tormenta y
qué hacer para mantener la barca a flote.
Jesús responde con una declaración triple: “¡Tranquilícense, yo soy, no
teman!” Aquí Jesús utiliza la primera frase “Tengan ánimo” (tener valor, tener
ánimo) La segunda frase, “yo soy” es el nombre de Dios (Ex 3, 14). También
parecen estar cerca del centro de este evangelio (capítulo 14 de 28), y tratan
con el asunto central de este evangelio: la identidad de Jesús. Él es el Hijo
de Dios. En este Evangelio, un ángel usa la tercera frase, “no tengan miedo,
para afirmar a san José (1, 20) y a las mujeres en la tumba vacía (28, 5, 10).
Jesús las usa para afirmar a los Doce cuando los envía a su misión (10, 26, 8,
31) y a los discípulos en el Monte de la Transfiguración (17, 7). Una vez más,
estas palabras son de aliento y no de reprensión. Esta historia reafirma a la
Iglesia de Mateo que, incluso en medio de la persecución, no tienen por qué
temer, Jesús está presente en medio de ellos. A nosotros nos ofrece la misma
seguridad en tiempos de enfermedad, muerte, persecución, o cualquier otro
problema.
C) Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?
Este es el único Evangelio que cuenta la historia de
Pedro y Jesús: Esta es, en parte, la historia de Pedro, un impetuoso hombre
cuya espontaneidad no se iguala a su estabilidad. El salta antes de mirar,
inesperadamente se da cuenta del peligro, y entonces vacila. Debemos hacer
notar que ver a Jesús resucitado pronto transformará a Pedro. Después de la
resurrección, Pedro dejará de ser una piedrecilla y se convertirá en una roca,
como su nombre lo sugiere. Es, en parte, la historia de un hombre probando a
Dios. Pedro comienza diciendo “Señor, si tú eres,” haciendo eco a la tentación
demoníaca “Si eres Hijo de Dios, manda que yo vaya a ti sobre las aguas” (4, 3,
6). El discípulo le está diciendo al maestro qué hacer, si, en verdad, es el
maestro y no un fantasma. Es, en parte, la historia de un discípulo pidiendo
permiso del maestro. Pedro pide un mandato, y actúa solamente una vez que el
maestro le da ese mandato. En su contexto más amplio es la historia de cada
cristiano la nuestra también cuando nos balanceamos entre la duda y la fe,
algunas veces viendo la tormenta, y otras viendo a Jesús. Para Pedro, este es un momento tanto de
debilidad como de fortaleza. Duda, pero quiere creer. Teme, pero sale de una
muy buena barca a enfrentar la tormenta. Comienza a caminar, pero se distrae
por los fieros vientos. Cuando comienza a hundirse grita “¡Señor, sálvame!”, y
con ello expresa su fe incluso a pesar de su miedo. Jesús le dice “¡Hombre de
poca fe! ¿Por qué dudaste?” Este es el único lugar en que Jesús aplica lo de
“poca fe” a uno de sus discípulos más que a todo el grupo. Notemos que Jesús
primero salva a Pedro, y solamente después lo reprende. Nosotros primero regañamos
y después pedimos la disculpa, a veces sin razón.
D) Los que estaban en la barca lo adoraron
Cuando se metieron a la barca, el viento cesó. Al
interpretar esto como una parábola de la Iglesia perseguida de san Mateo, que
cesen los vientos es una promesa de que la persecución eventualmente también se
detendrá. Los discípulos adoran a Jesús diciendo “Verdaderamente eres Hijo de
Dios”. El misterio de la persona de Jesús está comenzando a filtrarse. En este
evangelio escuchamos proclamar la relación filial de Jesús por una voz del
cielo (3, 17), en la confesión de Pedro (16, 16), y por el centurión romano
junto a la cruz (27, 54). La identidad de Jesús es una preocupación mayor de
este Evangelio. Es una profesión de fe
cristológica.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
·
¿Cuándo
has dudado de tu fe ante las adversidades?
·
¿Cuándo
Jesús te dice, aquí estoy apara salvarte, sigues actuando con tus
inseguridades?
·
¿Reconozco
a Jesús como el Hijo de Dios?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
“Este relato es una hermosa imagen de la fe del apóstol
Pedro. En la voz de Jesús que le dice: «Ven», él reconoció el eco del primer
encuentro en la orilla de ese mismo lago, e inmediatamente, una vez más, dejó
la barca y se dirigió hacia el Maestro. Y caminó sobre las aguas. La respuesta
confiada y disponible ante la llamada del Señor permite realizar siempre cosas
extraordinarias. Pero Jesús mismo nos dijo que somos capaces de hacer milagros
con nuestra fe, la fe en Él, la fe en su palabra, la fe en su voz. En cambio,
Pedro comienza a hundirse en el momento en que aparta la mirada de Jesús y se
deja arrollar por las adversidades que lo rodean. Pero el Señor está siempre
allí, y cuando Pedro lo invoca, Jesús lo salva del peligro. En el personaje de
Pedro, con sus impulsos y sus debilidades, se describe nuestra fe: siempre
frágil y pobre, inquieta y con todo victoriosa, la fe del cristiano camina
hacia el encuentro del Señor resucitado, en medio de las tempestades y peligros
del mundo. Es muy importante también la escena final. «En cuanto subieron a la
barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios»!» (vv. 32-33). Sobre la barca estaban todos los
discípulos, unidos por la experiencia de la debilidad, de la duda, del miedo,
de la «poca fe». Pero cuando a esa barca vuelve a subir Jesús, el clima cambia
inmediatamente: todos se sienten unidos en la fe en Él. Todos, pequeños y
asustados, se convierten en grandes en el momento en que se postran de rodillas
y reconocen en su maestro al Hijo de Dios. ¡Cuántas veces también a nosotros
nos sucede lo mismo! Sin Jesús, lejos de Jesús, nos sentimos asustados e
inadecuados hasta el punto de pensar que ya no podemos seguir. ¡Falta la fe!
Pero Jesús siempre está con nosotros, tal vez oculto, pero presente y dispuesto
a sostenernos.” (Papa Francisco, Ángelus,
Plaza de San Pedro, domingo 10 de agosto de 2014).
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
OREMOS
AL SEÑOR JESÚS
Señor Jesús, gracias porque siempre estás dispuesto a
ayudarnos de nuestras tempestades y nos dices: ¡Aquí estoy! Nos dices: ¡Ánimo,
sigue adelante! Gracias por los momentos de angustia y tristeza porque eso nos
fortalece y ayuda a madurar ante los problemas y dificultades, y nos lleva a
tener plena confianza en Ti. Por eso te damos gracias Señor. Gracias Señor,
gracias Señor. Te pedimos perdón por las ocasiones que estando cerca de nosotras
dudamos de tu presencia en medio de nosotras, por las veces que hemos perdido
la fe en las dificultades y problemas de la vida y por refugiarnos en otras
cosas que no eres Tú. Amén
PROPOSITO DE HOY
A partir de hoy tendré plena confianza y fe en Jesús ante
las adversidades y dificultades de la vida, aprendiendo a ser una auténtica
discípula en las buenas y en las malas, tratando de reavivar mi fe cada día y
confianza en Él. Amén
ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL
Señor Dios de la vida, hoy nos presentamos ante Ti con
un corazón dispuesto a comprometernos con la paz que nace de tu amor. Haznos
respetuosas del derecho justo, defensoras de la dignidad de cada persona y de
cada pueblo, y capaces de reconocer en cada hermano y hermana tu imagen sagrada
que nunca se borra. Con tu Espíritu, haznos artesanas y artesanos del perdón,
constructoras de lazos entre culturas y naciones, y sembradoras de diálogo
donde otros y otras levantan muros. Que nunca dejemos de escuchar el clamor de
los y las pobres, de los y las olvidadas, de quienes esperan justicia y
consuelo. Danos sabiduría, discernimiento y entendimiento para transformar
estructuras injustas, denunciar la violencia y la exclusión, y acompañar con
ternura los procesos de reconciliación y esperanza. Que tu luz nos guíe para
trabajar por un mundo donde todas las personas tengan pan, tierra y libertad,
donde el desarrollo no abandone a nadie, y donde la paz sea fruto de la
equidad. Conságranos a tu misión, Señor, como discípulos y discípulas del
Reino, como sembradoras de paz en cada palabra, en cada gesto, en cada decisión
que tomemos. AMÉN
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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