sábado, 11 de julio de 2026

LA PALABRA DEL SEÑOR: 19ª semana de tiempo ordinario. Jueves 13 de Agosto de 2026

CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.

SANTORAL:

San Ponciano y San Hipólito, mártires (235).

San Estanislao de Kostka, Patrono de los Novicios y de Polonia (1568).


 

 

 











INVOCACIÓN INICIAL

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN

Espíritu Santo, fuente de luz y sabiduría, hoy nos presentamos ante Ti con el corazón abierto. Ilumina nuestras mentes, derrama tu claridad sobre cada uno y cada una de nosotras, y haznos capaces de comprender tu voluntad con humildad y alegría. Danos discernimiento para elegir siempre los caminos del Señor, y entendimiento para reconocer lo que conduce a la vida, a la justicia y a la paz. Haznos solidarias y solidarios con quienes sufren, cercanas a quienes cargan dolores invisibles, y generosas con quienes tienen hambre de esperanza. Impúlsanos a vivir guiadas por tu luz, a dejarnos transformar por tu presencia, y a construir juntos el Reino de Dios en cada gesto sencillo, en cada palabra que anima, en cada acción que siembra fraternidad. Haz de nuestra comunidad un pueblo rebosante de fe, unido en el amor, y firme en la misión que Jesús nos confió. AMÉN

ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.

El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.

LECTURAS DEL DIA

Ezequiel 12, 1-12

Emigra a la luz del día, a la vista de todos

El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son un pueblo rebelde. Ahora, pues, hijo de hombre, prepara tus cosas como quien va al destierro y vete de día, ante la vista de todos, a ver si se dan cuenta de que son un pueblo rebelde. Arregla tus cosas como quien va al destierro, de día, ante la vista de todos y sal por la tarde, a la vista de todos, como salen los desterrados. Haz, a la vista de todos, un agujero en la pared y sal por ahí. Ante la vista de todos, échate tus cosas al hombro y sal en la oscuridad; cúbrete la cara para no ver el país, porque te he convertido en una señal para el pueblo de Israel.” Hice, pues, lo que el Señor me había ordenado: de día preparé mis cosas como quien va al destierro; por la tarde hice un agujero en la pared, con la mano, y salí en la oscuridad, con mis cosas al hombro, ante la vista de todos. A la mañana siguiente, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado el pueblo de Israel, ese pueblo rebelde, qué era lo que estabas haciendo? Pues anúnciales: ‘Esto dice el Señor: Estas palabras se refieren al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel, que vive en la ciudad’. Diles: ‘Yo soy una señal para ustedes: lo que yo he hecho, eso harán con ustedes: irán cautivos al destierro y su príncipe, con sus cosas al hombro, saldrá en la oscuridad; perforarán una pared para que pueda salir y él se cubrirá la cara para no ver el país con sus ojos.” PALABRA DE DIOS

Salmo 77, 56-57. 58-59. 61-62

R/ Perdona a tu pueblo, Señor.

Los israelitas provocaron al Dios altísimo y se rebelaron contra él, negándose a guardar sus preceptos. Desertaron y lo traicionaron, como sus padres, fallaron como un arco mal hecho. R/

En sus colinas lo encolerizaban, con sus ídolos provocaban sus celos. Dios lo oyó y se indignó, y rechazó totalmente a Israel. R/

Mandó sus soldados al cautiverio y el arca de la alianza, a las manos enemigas; entregó su pueblo a la espada, encolerizado contra su heredad. R/

Aclamación antes del Evangelio (Salmo 118, 135)

R. Aleluya, aleluya.

Señor, mira benignamente a tus siervos y enséñanos a cumplir tus mandamientos.

R. Aleluya.

Mateo 18, 21–19, 1

No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete.” Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron, le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda. Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía. Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano.” Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán. PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIÓN DEL EVANGELIO

La propuesta de Jesús rompe hasta con la ley natural. Al ser humano, desde su estructura natural, se le hace imposible experimentar el perdón. La ley del Talión “ojo por ojo, diente por diente”, no es una ley exclusivamente judía, sino una ley que domina la conciencia natural de todo hombre y mujer en la historia, pertenezca a la cultura y religión que sea. Quien acoge la propuesta de Jesús, está invitado a asumir su antilógica y a abrazar su causa, rompiendo con la mezquindad de la naturaleza y dar pasos novedosos por la propuesta de humanidad que la Buena Nueva trae. Jesús pide que sus seguidores caminen por nuevas sendas, la del perdón, como una nueva propuesta más allá de la tacañería que enseñaba la religión de su tiempo. Para seguir a Jesús hay que ensanchar la mente y el corazón, para hacer vida su propuesta que lleva al discípulo más allá de los propios límites sociales, culturales, religiosos y morales y lo abre al amor y al perdón universal.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

·         ¿Cómo he experimentado la misericordia y el perdón de Dios en mi vida?

·         ¿Qué es lo que más me sorprende de este Dios del que habla el Evangelio?

PALABRA DEL PAPA FRANCISCO

“Hemos escuchado la parábola con la que Jesús nos enseña a perdonar. ¿Por qué debemos perdonar a una persona que nos ha hecho mal? Porque nosotros somos los primeros que hemos sido perdonados, e infinitamente más. No hay ninguno entre nosotros, que no ha sido perdonado. Piense cada uno… pensemos en silencio las cosas malas que hemos hecho y como el Señor nos ha perdonado. La parábola nos dice justamente esto: como Dios nos perdona, así también nosotros debemos perdonar a quien nos hace mal. Es la caricia del perdón. El corazón que perdona. El corazón que perdona acaricia. Tal lejos de aquel gesto: "me lo pagaras." El perdón es otra cosa.” (Homilía de S.S. Francisco, 4 de agosto de 2016).

CREDO DE LOS APOSTOLES

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN

OREMOS AL SEÑOR JESÚS

Señor Jesús, Tú eres grande perdonando porque eres grande amando. Sólo un corazón tan grande como el de Dios puede perdonar a quienes le están asesinando en el calvario. Haz que, a la hora de perdonar, no mire al hermano o hermana sino a Ti. Si miro a la hermana siempre yo tendré la razón y la otra es la que debe venir a mí. Pero si antes de perdonar te miro a Ti, me quedo sin argumentos. Amén

PROPOSITO DE HOY

A partir de hoy, si tengo algún enemigo, hoy mismo voy a dar el primer paso de acercamiento hacia él o ella. Amén

COMUNION ESPIRITUAL

 

ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL

Señor Dios de la vida,  hoy nos presentamos ante Ti con un corazón dispuesto a comprometernos con la paz que nace de tu amor. Haznos respetuosas del derecho justo, defensoras de la dignidad de cada persona y de cada pueblo, y capaces de reconocer en cada hermano y hermana tu imagen sagrada que nunca se borra. Con tu Espíritu, haznos artesanas y artesanos del perdón, constructoras de lazos entre culturas y naciones, y sembradoras de diálogo donde otros y otras levantan muros. Que nunca dejemos de escuchar el clamor de los y las pobres, de los y las olvidadas, de quienes esperan justicia y consuelo. Danos sabiduría, discernimiento y entendimiento para transformar estructuras injustas, denunciar la violencia y la exclusión, y acompañar con ternura los procesos de reconciliación y esperanza. Que tu luz nos guíe para trabajar por un mundo donde todas las personas tengan pan, tierra y libertad, donde el desarrollo no abandone a nadie, y donde la paz sea fruto de la equidad. Conságranos a tu misión, Señor, como discípulos y discípulas del Reino, como sembradoras de paz en cada palabra, en cada gesto, en cada decisión que tomemos. Amén

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.

Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.

Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.

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Si ya no desea recibir las LECTURAS DEL DIA, envíe un correo a betio.gonzalez@gmail.com con la palabra SUSPENDER en la sección de tema (subject). 

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