CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.
SANTORAL:
Santa Rosa de Lima, Patrona de Perú, América y Filipinas (1617).
INVOCACIÓN INICIAL
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
Espíritu Santo, fuente de luz y sabiduría, hoy nos
presentamos ante Ti con el corazón abierto. Ilumina nuestras mentes, derrama tu
claridad sobre cada uno y cada una de nosotras, y haznos capaces de comprender
tu voluntad con humildad y alegría. Danos discernimiento para elegir siempre
los caminos del Señor, y entendimiento para reconocer lo que conduce a la vida,
a la justicia y a la paz. Haznos solidarias y solidarios con quienes sufren,
cercanas a quienes cargan dolores invisibles, y generosas con quienes tienen
hambre de esperanza. Haz de nuestra comunidad un pueblo rebosante de fe, unido
en el amor, y firme en la misión que Jesús nos confió. AMÉN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
Isaías 22, 19-23
Colgaré de su hombro la llave del palacio de David
Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio: "Te
echaré de tu puesto y te destituiré de tu cargo. Aquel mismo día llamaré a mi
siervo, a Eleacín, el hijo de Elcías; le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda y
le traspasaré tus poderes. Será un padre para los habitantes de Jerusalén y
para la casa de Judá. Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro. Lo
que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo fijaré
como un clavo en muro firme y será un trono de gloria para la casa de su padre.”
PALABRA DE DIOS
Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 6 y 8bc
R/ Señor, tu amor perdura eternamente.
De todo corazón te damos gracias, Señor, porque
escuchaste nuestros ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles, te adoraremos
en tu templo. R/
Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor; siempre
que te invocamos, nos oíste y nos llenaste de valor. R/
Se complace el Señor en los humildes y rechaza el
engreído. Señor, tu amor perdura eternamente; obra tuya soy, no me abandones.
R/
Romanos 11, 33-36
Él es el origen, guía y meta del universo
¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios!
¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha
conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién
ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto,
todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia
él. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. PALABRA DE DIOS
Aclamación antes del Evangelio (Mateo 16, 18)
R. Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del
infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.
R. Aleluya.
Mateo 16, 13-20
Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los
cielos
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesárea
de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que
es el Hijo del hombre?" Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres
Juan, el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los
profetas." Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy
yo?" Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú eres el Mesías, el
Hijo de Dios vivo." Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón, hijo
de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que
está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra
edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo
te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra,
quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado
en el cielo." Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él
era el Mesías. PALABRA DEL SEÑOR
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
El texto de Isaías se refiere, con mucha probabilidad, a
la época inmediatamente anterior a la primera deportación. Recordemos que, como
represalia a un intento de rebelión, el imperio babilónico exilió, en el año
597 A.C., a los miembros más prestantes de la sociedad y los trasladó a varias
ciudades y campos de Mesopotamia. Esto significó un duro golpe para la fe de
Israel, quizá como ningún otro en su historia: Dios falló, fue derrotado, no
pudo cumplir su promesa solemne de mantener la Casa de David eternamente, por
los siglos... Todo el edificio de su fe en el Dios de las promesas, el Dios del
privilegiado rey David, se vino abajo.
La profecía de Natán que, en realidad, era una
exhortación para que el rey se mantuviera fiel a la voluntad del Señor, se
había convertido ya en la época salomónica en un recurso ideológico para
legitimar el monopolio del poder. Al inicio del siglo VI la situación de Judá
cambió completamente, con la entrada en escena del imperio babilónico, que
pretendió crear un imperio mediante el sometimiento de todos los pequeños
reinos y el control de las tribus dispersas por toda la llamada «Media Luna
Fértil». Jerusalén, pera él era sólo una fortaleza más a conquistar.
La profecía de David se dirige contra las pretensiones de
la clase dirigente que se consideraba la propietaria perpetua del trono. El
caso más patético era el de los primeros ministros, que remplazaban al rey en
su ausencia. Estos personajes, casi siempre provenientes de la alta
aristocracia, cobraban singular importancia cuando podían gobernar el país y
darse todos los honores regularmente reservados al rey.
Parece que el mayordomo del palacio real de Jerusalén,
llamado Sobna, se excedió en sus pretensiones y no se contentó con ostentar la
‘banda’ del rey, sino que convirtió las llaves del palacio en símbolo de su
creciente poder. Todas estas manifestaciones de arrogancia ponían en evidencia
cuán arruinadas estaban las instituciones monárquicas y el grado extremo de
decadencia en el que había caído la corte.
Isaías pronuncia un oráculo de condenación contra este
ministro presuntuoso, denunciando todas las arbitrariedades que había cometido
y anunciándole cuál sería el final de todas sus hazañas. El que se había
construido una tumba elegante moriría en un campo desolado en tierras
extranjeras. La llave que el primer ministro ostentaba terminaría en manos de
otra persona más capaz. Los caminos del Señor no son los del individuo engreído
y alienado. Todo lo que un sistema social construye sobre la explotación, el
abuso del derecho y la falsedad termina irremediablemente condenado a la
insignificancia.
Pablo, haciendo eco de los himnos a la sabiduría,
recuerda la distancia enorme que hay entre las absurdas pretensiones
individualistas y megalómanas, y el sabio designio de Dios que dispone
únicamente lo que es provechoso para el ser humano.
Esa contraposición entre las desmedidas pretensiones de
ciertos individuos y grupos sedientos de poder y los insondables caminos del
Señor, se hace patente en el episodio del evangelio. A la mitad del camino de
Jerusalén, o sea, en la exacta mitad del proceso de formación de los
discípulos, Jesús los interroga sobre aquello que han podido captar en el
tiempo en que los ha acompañado y orientado.
Las respuestas nos sorprenden. De una parte, el gentío
que sigue a Jesús lo identifica correctamente como uno de los profetas. De
otra, el grupo en la voz de Pedro lo reconoce correctamente como Mesías e Hijo
de Dios. Pero, subsiste un problema de fondo: tanto la multitud como los
discípulos quieren imponerle a Jesús un estilo de ser profeta y una manera de
ser Mesías. Discípulos y muchedumbre piden lo que es contrario a la voluntad de
Dios e inconsecuente con la enseñanza de Jesús. Parecería que el enorme esfuerzo
de Jesús no hubiese surtido el efecto esperado, y que los discípulos, en lugar
de cambiar de mentalidad, hubieran afianzado sus antiguas y erráticas ideas.
Sin embargo, el evangelio nos quiere mostrar que los discípulos aún deben pasar
por la experiencia de la cruz para comprender el verdadero alcance de las
palabras y obras de Jesús.
Jesús es Mesías, pero no un Mesías triunfalista y
prepotente del nacionalismo exacerbado, sino una persona al servicio de las más
hondas y profundas Causas humanas. Jesús es profeta; pero no un profeta que
anuncia la supremacía de la propia religión o de la ideología de su grupo, sino
el profeta del amor, la justicia y la paz.
Las tres lecturas nos muestran cuán impredecibles y
certeras son las sendas de Dios y cuán caducos y esquemáticos son nuestros
trillados caminos. El evangelio nos invita a aprender de Jesús cuál es el
camino auténtico que nos conduce al Padre, porque “no todo el que dice: Señor,
Señor, entrará en el reino de los cielos.”
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
·
La
pregunta de Jesús “y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”, también va dirigida a
nosotros y nosotras, a la Iglesia de hoy, a mi comunidad, a mí… ¿Quién digo yo
que es Jesús?
·
¿Qué es
Jesús para mí?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
“Si yo puedo decir con todo mi corazón "Tú eres el
mesías, el Hijo de Dios vivo", seré verdaderamente feliz. Poder creer en
Ti, confiar en Ti, vivir cada día de tu mano. ¿Hay mayor satisfacción que la de
saberse unido a su Creador? Durante la angustia, durante la felicidad, siempre
de tu mano. Las penas pasarán, las felicidades… también. Pero Tú nunca. Y de Ti
proviene el gozo más profundo, la felicidad verdadera. Quiero llevar a muchas
almas a esta realidad, Señor. Llevarlas a la realidad de saberse amados por Ti.
A la realidad de vivir queriendo amarte. Verdaderamente fuiste dichoso, Pedro;
y te doy gracias y doy gracias a Dios. Él que nos regaló la Iglesia para poder
participar de esta misma dicha, de la dicha de poder decir: "creo." Es
la pregunta decisiva, ante la que no valen respuestas circunstanciales porque
se trata de la vida: y la pregunta sobre la vida exige una respuesta de vida.
Pues de poco sirve conocer los artículos de la fe si no se confiesa a Jesús
como Señor de la propia vida. Él nos mira hoy a los ojos y nos pregunta:
"¿Quién soy yo para ti?". Es como si dijera: "¿Soy yo todavía el
Señor de tu vida, la orientación de tu corazón, la razón de tu esperanza, tu
confianza inquebrantable?". Como san Pedro, también nosotros renovamos hoy
nuestra opción de vida como discípulos y apóstoles; pasamos nuevamente de la
primera a la segunda pregunta de Jesús para ser "suyos", no sólo de
palabra, sino con las obras y con nuestra vida. (Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2017).
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
OREMOS
AL SEÑOR JESÚS
Señor Jesús, cualquier día, en cualquier momento, a
tiempo o a destiempo, sin previo aviso lanzas tu pregunta: Y tú, ¿quién dices
que soy yo? Y yo me quedo a medio camino entre lo correcto y lo que siento, porque
no me atrevo a correr riesgos cuando tú me preguntas así. Enséñame como tú
sabes. Llévame a tu ritmo por los caminos del Padre y por esas sendas
marginales que tanto te atraen. Corrígeme, cánsame. Y vuelve a explicarme tus
proyectos y quereres, y quién eres. Cuando en tu vida toda encuentre el sentido
para los trozos de mi vida rota; cuando en tu sufrimiento y en tu cruz descubra
el valor de todas las cruces; cuando haga de tu causa mi causa, cuando ya no
busque salvarme sino perderme en tus quereres… Entonces, Jesús, vuelve a
preguntarme: Y tú, ¿quién dices que soy yo? Amén
PROPOSITO DE HOY
A partir de hoy repetiré con mucha fe en mi oración: “Tú
eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.” Amén
ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL
Señor Dios de la vida, hoy nos presentamos ante Ti con un corazón dispuesto a comprometernos con la paz que nace de tu amor. Haznos respetuosas del derecho justo, defensoras de la dignidad de cada persona y de cada pueblo, y capaces de reconocer en cada hermano y hermana tu imagen sagrada que nunca se borra. Con tu Espíritu, haznos artesanas y artesanos del perdón, constructoras de lazos entre culturas y naciones, y sembradoras de diálogo donde otros y otras levantan muros. Que nunca dejemos de escuchar el clamor de los y las pobres, de los y las olvidadas, de quienes esperan justicia y consuelo. Conságranos a tu misión, Señor, como discípulos y discípulas del Reino, como sembradoras de paz en cada palabra, en cada gesto, en cada decisión que tomemos. AMÉN
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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