CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.
SANTORAL:
San Pedro Arbués, mártir (1485).
San Andrés Kim y compañeros mártires (1839).
MARTIROLOGIO
Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:
Francisco Luis Espinosa,
sacerdote y compañeros mártires en Estelí, Nicaragua (1978). Apolinar Serrano,
José López, Félix Salas y Patricia Puertas, campesinos y dirigentes sindicales
mártires en El Salvador (1979).
INVOCACIÓN INICIAL
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
Espíritu Santo, fuente
de luz y sabiduría, hoy nos presentamos ante Ti con el corazón abierto. Ilumina
nuestras mentes, derrama tu claridad sobre cada uno y cada una de nosotras, y
haznos capaces de comprender tu voluntad con humildad y alegría. Danos discernimiento
para elegir siempre los caminos del Señor, y entendimiento para reconocer lo
que conduce a la vida, a la justicia y a la paz. Haznos solidarias y solidarios
con quienes sufren, cercanas a quienes cargan dolores invisibles, y generosas
con quienes tienen hambre de esperanza. Haz de nuestra comunidad un pueblo
rebosante de fe, unido en el amor, y firme en la misión que Jesús nos confió. AMÉN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
Isaías 55, 6-9
Mis planes no son sus planes
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo
mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus
planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico
en perdón. Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no
son mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan los cielos a la
tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus
pensamientos. PALABRA DE DIOS
Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18
R/ Bendeciré al Señor eternamente.
Un día tras otro bendeciré tu nombre y no cesará mi boca
de alabarte. Muy digno de alabanza es el Señor, por ser su grandeza
incalculable. R/
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para
enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor
se extiende a todas sus creaturas. R/
Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas
de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca
está el Señor, de quien lo invoca. R/
Filipenses 1, 20-24. 27
Para mí la vida es Cristo
Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte,
Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte,
una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar
todavía con fruto, no sabría yo qué elegir. Me hacen fuerza ambas cosas: por
una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con
mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es
necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida
digna del Evangelio de Cristo. PALABRA DE DIOS
Aclamación antes del Evangelio (Hechos 16, 14)
Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu
Hijo.
Aleluya.
Mateo 20, 1-16
¿Vas a tener tú envidia porque soy bueno?
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta
parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al
amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con
ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a
media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan
también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a
medio día y a media tarde e hizo lo mismo. Por último, salió también al caer la
tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: “¿Por qué
han estado aquí todo el día sin trabajar?” Ellos le respondieron: “Porque nadie
nos ha contratado”. Él les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña.” Al
atardecer, el dueño de la viña dijo a su administrador: “Llama a los
trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues
a los primeros”. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y
recibieron un denario cada uno. Cuando les llegó su turno a los primeros,
creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno.
Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: “Esos que
llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo
que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor.” Pero él respondió
a uno de ellos: “Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en
que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que
llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo
quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno? De igual manera, los
últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos.” PALABRA DEL SEÑOR
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
La gracia y la misericordia de Dios se contrapone a la
mentalidad religiosa judía de los tiempos de Jesús. Frente a la teología del
mérito del sistema religioso se opone la teología de la gracia predicada por
Jesús. Desde esta perspectiva, la salvación no se alcanza solamente por méritos
propios, sino por la misericordia de Dios, que nos la concede a pesar de que no
la merezcamos.
El texto del segundo Isaías centra su actividad profética
en el tema de la consolación del pueblo desterrado. Pero el destierro fue por
la desobediencia del pueblo y de sus dirigentes que se apartaron de Dios y
quebrantaron la alianza. Sin embargo, Dios no abandona a su pueblo. Si el
pueblo es infiel a la alianza, Dios permanece siempre fiel. Los caminos del
Señor son muy distintos de los caminos humanos. El profeta insiste en la
invitación a buscar al Señor. Hace un llamado a la conversión y al arrepentimiento
porque Dios es Clemente y misericordioso y siempre está dispuesto al perdón.
Los planes de Dios no son tan limitados y mezquinos como los nuestros.
Pablo, en la carta a los Filipenses, se plantea una
disyuntiva: o morir para estar con Cristo o quedarse en medio de ellos para
ayudarles en sus dificultades. Pablo, prisionero por Cristo, presiente que sus
días ya están llegando a su fin. Perseguido, calumniado, encarcelado, azotado y
despreciado de muchos ha vivido en su propia persona la pasión de su Señor.
Consecuente con su predicación, si se ha esforzado por vivir el evangelio de
Jesús, entonces es normal que corra la misma suerte que su maestro. Pero
también tiene la plena convicción de participar de la gloria de la
resurrección. Tanto su vida como su muerte está en función de Cristo. Si está
vivo es para seguir anunciando el evangelio, si muere es para entrar en la
plena comunión de los justificados por El. Así las cosas, Pablo siente que su
misión ha llegado a su fin. Como Jesús, puede decir todo está cumplido. Pero a
Pablo le queda la gran preocupación de la fragilidad de las comunidades, cuya
fe está fuertemente amenazada por el ambiente cultural y religioso de las
colonias del Imperio.
En la parábola de los trabajadores descontentos con la
paga se refleja el modo de actuar de Dios contrario a nuestra mentalidad
utilitarista. El contexto de la parábola del evangelio de Mateo debió ser la
controversia de Jesús con las autoridades judías por su continua relación con
personas de dudosa reputación, como publicados, pecadores, enfermos, paganos, y
«niños y mujeres». Precisamente, aquellos que estaban considerados impuros y,
por tanto, excluidos del círculo de santidad. Pero en el contexto de la
comunidad mateana se percibe el conflicto producido entre los judeocristianos y
paganos cristianos que confluyen en la misma comunidad. Era inaceptable que los
recién conversos tuvieran el mismo trato de los que han pertenecido desde
tiempos antiguos al pueblo elegido. Es claro que el encuentro entre judaísmo y
cristianismo en el seno de una misma comunidad resultó bastante complicado. Así
lo manifiestan otros escritos del nuevo testamento como la carta a los gálatas.
La parábola, narrada por Jesús, parte de un hecho real.
El propietario representa a los terratenientes que a base de aranceles habían
quitado las tierras a los campesinos. Así mismo, los desocupados eran los que
lo habían perdido todo y se alquilaban por cualquier cosa para poder vivir. Por
supuesto que había quienes siempre eran clientes fijos del propietario, es
decir, aquellos a quienes siempre se les contrataba, y estaban los que iban
apareciendo a última hora. La clave de la parábola no está en la actitud
equitativa del patrón, pues él podría pagar como quisiera. Lo que llamó la
atención a los oyentes es que haya preferido a los que no eran sus trabajadores
(los de la última hora) sobre los que si lo eran (los de la primera hora).
Situación incomprensible desde todo punto de vista.
El sistema religioso del tiempo de Jesús y de las
primeras comunidades centraba la práctica religiosa en el mérito y la paga. La
salvación se había convertido en un mercado de compra y venta. Jesús cuestiona
a fondo esta mentalidad que tanto mal le ha hecho al pueblo. La salvación es
don gratuito de Dios. Y la gracia tiene que ver con el amor misericordioso.
Dios no maneja nuestros esquemas contables interesados y lucrativos. Para Dios,
tanto los primeros como los últimos son objeto de su inmenso amor y misericordia.
Hoy tenemos que superar todo espíritu de competencia y
codicia. Tenemos que superar sobre todo el «exclusivismo» que todavía late en
el subconsciente cristiano: ya no lo decimos ni lo sostenemos, pero muchos lo
siguen pensando: nosotros, nuestra religión, sería la única verdadera, y por
tanto la superior, la definitiva, la insuperable, aquella en la que las demás
religiones (¡y culturas!) deberán confluir... Si ya muchos han abandonado
aquella visión veterotestamentaria de que «las naciones y los pueblos vendrán a
adorar a Dios en Sión» –porque sociológicamente ya no parece previsible ni
viable que el mundo vaya un día a ser todo él cristiano–, no dejamos de tener
esa conciencia de «exclusivismo» cuando nuestras autoridades y jerarquías
condenan autoritariamente y sin diálogo alguno opiniones sociales, criterios
éticos, que se dan en distintas sociedades, apoyados en el convencimiento de
que nuestra verdad es incuestionablemente superior a la de los demás, por
principio, y que tendríamos derecho a imponerla en la sociedad (aunque sea
laica, aconfesional, plural) sin necesidad siquiera de dialogar y convencer a
la población... Es una actitud de complejo de superioridad que no tiene ninguna
justificación.
La apertura a todos, el reconocimiento sincero de que no
tenemos un «gratuito e inmerecido derecho de primogenitura», que no somos «los
(únicos) elegidos», que los que hemos considerado tradicionalmente «últimos» (o
en todo caso, posteriores a nosotros) no lo son, que Dios es «gratuito» y sin
favoritismos... son asignaturas pendientes todavía para las Iglesias
cristianas...
No cabe duda de que aceptar en profundidad el mensaje
evangélico de hoy de que «los primeros serán los últimos», nos exige un cambio
de mentalidad a fondo. También el pluralismo religioso y el diálogo
intercultural hay que enlecharlos entre esos grandes desafíos generados por el
descubrimiento más profundo de la «gratuidad de Dios» que la parábola del
evangelio de hoy vuelve a poner ante nuestros ojos.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
·
¿Pienso
que “tengo méritos” ante Dios?
·
¿Pienso
que formo parte de «el pueblo elegido»? ¿O pienso en el fondo de mi corazón que
tengo la ventaja de estar en una religión mejor (y que tengo a Dios «más de mi
parte») que esos otros pueblos y civilizaciones no cristianos?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
“Un aspecto profundizado por el Santo Padre ha sido a través de una advertencia: «no acudamos a la voz de las sirenas que llaman a hacer de la pastoral una serie convulsa de iniciativas, sin conseguir recoger lo esencial del compromiso de la evangelización. El Papa Francisco señaló que a veces parece que estamos más preocupados por multiplicar las actividades que por ser atentos con las personas a su encuentro con Dios. Una pastoral que no tiene esta atención, ha indicado su Santidad, se hace estéril poco a poco. Asimismo, ha querido recordar que una pastoral sin oración y contemplación no podrá nunca alcanzar el corazón de las personas.” (Discurso de S.S. Francisco, 19 de septiembre de 2014).
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
OREMOS
AL SEÑOR JESÚS
Señor Jesús, te doy gracias porque me llamaste a trabajar
en tu Reino, sin importar el momento ni mis debilidades pasadas. Perdóname si
alguna vez he mirado con envidia la bendición o los talentos de los y las demás.
Sana mi corazón de la soberbia espiritual. Que nunca me crea con más derechos
que mi prójimo dentro de tu Iglesia. Amén
PROPOSITO DE HOY
A partir de hoy no me quejaré de lo que otros y otras
reciben y yo no. Amén
ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL
Señor Dios de la vida,
hoy nos presentamos ante Ti con un corazón dispuesto a comprometernos
con la paz que nace de tu amor. Haznos respetuosas del derecho justo,
defensoras de la dignidad de cada persona y de cada pueblo, y capaces de
reconocer en cada hermano y hermana tu imagen sagrada que nunca se borra. Con
tu Espíritu, haznos artesanas y artesanos del perdón, constructoras de lazos
entre culturas y naciones, y sembradoras de diálogo donde otros y otras levantan
muros. Que nunca dejemos de escuchar el clamor de los y las pobres, de los y
las olvidadas, de quienes esperan justicia y consuelo. Conságranos a tu misión,
Señor, como discípulos y discípulas del Reino, como sembradoras de paz en cada
palabra, en cada gesto, en cada decisión que tomemos. AMÉN
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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