CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.
SANTORAL:
MARTIROLOGIO
Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:
Guido León dos Santos, héroe de
la clase obrera, mártir en Minas, Brasil (1979). Hermana Agustina Rivas,
religiosa del Buen Pastor, mártir en La Florida, Perú (1990).
INVOCACIÓN INICIAL
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
Espíritu Santo, fuente
de luz y sabiduría, hoy nos presentamos ante Ti con el corazón abierto. Ilumina
nuestras mentes, derrama tu claridad sobre cada uno y cada una de nosotras, y
haznos capaces de comprender tu voluntad con humildad y alegría. Danos discernimiento
para elegir siempre los caminos del Señor, y entendimiento para reconocer lo
que conduce a la vida, a la justicia y a la paz. Haznos solidarias y solidarios
con quienes sufren, cercanas a quienes cargan dolores invisibles, y generosas
con quienes tienen hambre de esperanza. Haz de nuestra comunidad un pueblo
rebosante de fe, unido en el amor, y firme en la misión que Jesús nos confió. AMÉN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
Ezequiel 18, 25-28
Cuando el malvado se convierte de su maldad, salva su
vida
Esto dice el Señor: "Si ustedes dicen: 'No es justo
el proceder del Señor', escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi
proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto? Cuando el justo se
aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que
cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la
rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de
los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.” PALABRA DE DIOS
Salmo 24, 4bc-5. 6-7. 8-9
R/ Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de
tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza.
R/
Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según
ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. R/
Porque el Señor es recto y bondadoso indica a los
pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los
pobres sus caminos. R/
Filipenses 2, 1-11
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo
Jesús
Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en
nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une
el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de
alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas
aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni
presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como
superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo.
Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
[Cristo, siendo Dios no consideró que debía aferrarse a
las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se
anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los
hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó
incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las
cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de
Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y
todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios
Padre.] PALABRA DE DIOS
Aclamación antes del Evangelio (Juan 10, 27)
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me
siguen.
R. Aleluya.
Mateo 21, 28-32
Recapacitó y fue
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a
los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos
hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'.
Él le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El padre se dirigió al segundo y
le dijo lo mismo. Éste le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue.
¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?" Ellos le respondieron:
"El segundo." Entonces Jesús les dijo: "Yo les aseguro que los
publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de
Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le
creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes,
ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él.” PALABRA
DEL SEÑOR
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
La conversión de aquellos que el sistema religioso
considera pecadores debería ser una señal profética con el poder de arrastrar a
todos hacia el camino del bien. Sin embargo, esto no es lo que ocurre. Cada
sistema religioso organiza sus valores en escalas jerárquicas en las que cuenta
más la posición que la propia conciencia. El profeta Ezequiel y el evangelio se
refieren a esta terrible realidad: los que se consideran a sí mismos salvados
son incapaces de cambiar su manera de pensar para abrirse a la acción de Dios.
Los más ilustres representantes de la religión (sacerdotes judíos, fariseos,
escribas, etc.) incurren en el pecado de la falsa conciencia religiosa, es
decir en la pretensión injustificada de considerarse salvados por sus propios
méritos y no por la gracia de Dios. Pablo nos presenta una aguda reflexión
sobre este problema y nos llama la atención sobre aquellos elementos de
discernimiento que nos permiten evaluar nuestras prácticas cotidianas a la
diáfana luz del amor misericordioso y del servicio solidario.
El profeta Ezequiel llama la atención a su pueblo,
envuelto en intrigas, enajenado por las permanentes conspiraciones contra el
imperio babilonio. La situación era extremadamente precaria luego de la primera
deportación en el año 597 a.e.c. Los líderes del pueblo habían sido obligados a
marchar a tierras extranjeras y vivían en condiciones extremadamente precarias.
La situación en Jerusalén era extremadamente volátil. La falta de
discernimiento, la manipulación de los sentimientos patrióticos y el oportunismo
de los nuevos lideres los dejaban a la merced de una nueva y devastadora
intervención de Babilonia como efectivamente ocurrió en el año 587 a.e.c. En
medio de tanta tensión, caos y confusión el profeta hace un llamado a la
cordura y al buen juicio. La falsa consciencia religiosa estaba inflando los
planes de las autoridades del Templo y de los altos funcionarios de la corte.
Se consideraban a sí mismos propietarios de la salvación y personas más allá
del ‘bien y del mal’. Ezequiel los llama a la humildad y la honestidad, al
servicio al pueblo y a la justicia, pues, en nombre del bien de la patria no
cesaban de cometer crímenes e injusticias que contradecían el fundamento
jurídico y ético de la alianza de Yahvé con su pueblo. Considerarse a sí mismo
justo, mientras se comenten las peores atrocidades no es sino un engaño inútil.
El bien consiste en el respeto del derecho y en la práctica de la justicia.
La parábola que hoy nos propone Jesús –en el evangelio de
Mateo, como todos estos domingos– denuncia igualmente la falsa conciencia
religiosa. La viña es la realidad del mundo, en la que el trabajo siempre es
arduo y urgente. A esa viña el Padre envía a sus dos hijos. La respuesta de los
dos es ambigua. Sin embargo, sólo el compromiso del que inicialmente se había
negado al trabajo nos permite descubrir quién actuó coherentemente. De este
modo Jesús denuncia a aquellos dirigentes y a todo el pueblo que públicamente
se compromete a servir al Señor, pero que es incapaz de obrar de acuerdo con
sus palabras. Actitud que contrasta con aquellos que, aunque parecen negarse al
servicio, terminan dando lo mejor de sí en la transformación de la viña.
Esta parábola plantea un dilema que pone al descubierto
la praxis de sus oyentes y que, leída a la luz de los acontecimientos de la
época de Jesús nos muestra cómo los que eran considerados pecadores por el
aparato religioso eran, en realidad, los únicos atentos a la voz del profeta.
La conversión no es un asunto de solemnes proclamas o de prolongados ejercicios
piadosos, sino un llamado impostergable a la justicia y al discernimiento. Las
palabras de Jesús herían la sensibilidad religiosa de sus contemporáneos que se
consideraban auténticos seguidores de Yavé e inigualables hombres de fe, porque
colocaba delante de ellos el testimonio de aquellas personas que eran
consideradas una lacra social: las prostitutas y los publicanos.
Prostitutas y publicanos no sólo eran profesiones
terriblemente despreciadas, sino que quienes las ejercían eran considerados
personas asquerosas e inadmisibles entre la gente de bien. Jesús ridiculiza
todas esas valoraciones lanzadas desde los pedestales del sistema religioso y
muestra, con los hechos, que ni siquiera la presencia de un profeta tan grande
como Juan Bautista es capaz de transformar las conciencias anquilosadas y
estériles de aquellos que se consideran salvados únicamente por el alto cargo que
ejercen en el aparato religioso.
Pablo nos muestra la misma realidad, desde el interior de
la comunidad cristiana. Los creyentes, por sus mismas buenas intenciones, están
más expuestos a crearse una falsa conciencia religiosa que los lleve a
considerarse superiores a los demás o definitivamente salvados. El único
criterio para determinar la autenticidad de las prácticas cristianas es lo que él
llama ‘entrañas de misericordia’, o sea, el amor incondicional por aquellas
personas excluidas y víctimas de la opresión y la miseria. Para Pablo, los
cristianos no se pueden examinar únicamente a la luz de criterios piadosos,
sino a la luz de la práctica de Jesús que actuó siempre en el mundo con
entrañas de misericordia.
Más allá de una interpretación limitada al contexto judío
del momento de Jesús, esta palabra suya puede y debe elevarse a categoría
universal y a principio teórico: el de “la primacía del hacer sobre el decir,
de la praxis sobre la teoría”. Un hermano dijo que sí, muy dispuesto, pero sus
hechos desmintieron sus palabras: su palabra verdadera, su palabra práctica,
fue un no. El otro hermano pareció estar desde el principio fuera del camino de
la salvación, por sus palabras negativas e inaceptables; pero a pesar de sus
palabras, él, tal vez recapacitó en su corazón, y, de hecho, fue a la viña:
«hizo» la voluntad del Padre. Decir/hacer, teoría/praxis, pensar/practicar...:
el Evangelio está claramente decantado a un lado, sin vacilaciones, en estas
disyuntivas.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
· Los
“dos hermanos” de la parábola de Jesús, tan contrapuestos, en realidad, se dan
en cada una de nuestras vidas: hay veces que decimos que sí, pero es que no; y
otras veces decimos no, pero resulta que sí. ¿Cómo va esa contradicción –o
simplemente esta dualidad– en mi vida?
·
¿Qué partes de mi traicionan mi generosidad y mi buena intención?
·
¿Cómo
puedo hacer para dar más coherencia a mi vida?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
“Cuando abrimos el corazón en la verdad de nuestros pecados, es el lugar privilegiado del encuentro con Jesucristo. Reconocer nuestra miseria, reconocer lo que nosotros somos y lo que somos capaces de hacer o hemos hecho es precisamente la puerta que se abre a la caricia de Jesús, al perdón de Jesús, a la Palabra de Jesús «Ve en paz, tu fe te ha salvado», porque has sido valiente y has abierto tu corazón al único que puede salvarte. Jesús dice a los hipócritas que las prostitutas y los publicanos les precederán en el Reino de los Cielos. "¡Es fuerte esto! Porque los que se sienten pecadores abren su corazón en la confesión de los pecados, al encuentro con Jesús, que ha dado la sangre por nosotros.” (Papa Francisco, homilía en santa Marta, 18 de septiembre de 2014)
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
OREMOS
AL SEÑOR
Gracias, Señor, por el privilegio de poder trabajar en tu
viña. Mi anhelo es estar siempre a tu servicio y colaborar contigo en la
evangelización. Me has enriquecido con muchos talentos que puedo poner al
servicio de la Iglesia y de los y las demás. No permitas que mi miopía, mi
egoísmo y amor propio me hagan avaro, indiferente o sordo a la invitación que
diariamente me haces de colaborar en la extensión de tu Reino. Un Reino
universal que abarca a hombres y mujeres, aunque éstas sean marginadas. Amén
PROPOSITO DE HOY
A partir de hoy tendré regularmente días sin palabras, sólo
días de hechos. Amén
ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL
Señor Dios de la vida,
hoy nos presentamos ante Ti con un corazón dispuesto a comprometernos
con la paz que nace de tu amor. Haznos respetuosas del derecho justo,
defensoras de la dignidad de cada persona y de cada pueblo, y capaces de
reconocer en cada hermano y hermana tu imagen sagrada que nunca se borra. Con
tu Espíritu, haznos artesanas y artesanos del perdón, constructoras de lazos
entre culturas y naciones, y sembradoras de diálogo donde otros y otras levantan
muros. Que nunca dejemos de escuchar el clamor de los y las pobres, de los y
las olvidadas, de quienes esperan justicia y consuelo. Conságranos a tu misión,
Señor, como discípulos y discípulas del Reino, como sembradoras de paz en cada
palabra, en cada gesto, en cada decisión que tomemos. AMÉN
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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