viernes, 11 de septiembre de 2026

LA PALABRA DEL SEÑOR: 28ª semana de tiempo ordinario. Domingo 11 de Octubre de 2026

CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.

SANTORAL:

Santa María Soledad Torres (1887).

San Juan XXIII (1963).

MARTIROLOGIO Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:

Luis de Bolaños, misionero franciscano, precursor de las reducciones indígenas, traductor del catecismo, apóstol del pueblo guaraní (1629). Marta González de Baronetto y compañeros, mártires de la fe y el servicio, Córdoba, Argentina (1976). Benito Hernández y compañeros, indígenas, mártires de la lucha por la tierra en Hidalgo, México (1983).


 

 

 








INVOCACIÓN INICIAL

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN

Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don en tus dones espléndido, luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo. Te adoro humildemente, ilumíname, fortifícame, guíame, consuélame. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el desierto, doma el espíritu indómito, guía al perdido fuera del sendero. Dame valor en las pruebas, fe en las dudas y luz en la oscuridad. Que tu Palabra que hoy escucharé penetre profundamente mi corazón y caiga en tierra fértil.  AMÉN

ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.

El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.

LECTURAS DEL DIA

Isaías 25, 6-10

El Señor preparará un festín, y enjugará las lágrimas de todos los rostros

En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos. Él arrancará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor. En aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae, porque la mano del Señor reposará en este monte.” PALABRA DE DIOS

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R/ Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R/

Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/

Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R/

Filipenses 4, 12-14. 19-20

Todo lo puedo en aquel que me conforta

Hermanos: Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez. Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza. Sin embargo, han hecho bien ustedes en socorrerme, cuando me vi en dificultades. Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas las necesidades de ustedes, por medio de Cristo Jesús. Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. PALABRA DE DIOS

Aclamación antes del Evangelio (Efesios 1, 17. 18)

R. Aleluya, aleluya.

Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.

R. Aleluya.

Mateo 22, 1-14

A todos los que encontréis, convidadlos a la boda

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: 'Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda'. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron. Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados: 'La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren'. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados. Cuando el rey entró a saludar a los convidados vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: 'Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?' Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: 'Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.” PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIÓN DEL EVANGELIO

El Salmo 22 y la epístola de Pablo a los cristianos de Filipos ponen de relieve el cuidado y protección de Dios. El primero recurre a las imágenes de pastor y anfitrión señalando el significado del “tú conmigo” (v. 4) en el camino y en el descanso. Por su parte la epístola señala la compañía divina en la vida del apóstol y la seguridad que ella se hará extensiva a los cristianos de la comunidad.

El pasaje del Evangelio recurre a la misma imagen y comparte el horizonte universalista. En él podemos distinguir dos partes. En la primera, se presenta el Reino de Dios con ayuda de las acciones de un rey que quiere celebrar la boda de su hijo. Los símbolos de autoridad están expresamente seleccionados ya que esta sección, que tiene lugar en Jerusalén, gira en torno de la autoridad de Jesús.

Para la celebración el rey envía a sus “sirvientes”, en dos oportunidades, a notificar a los que han sido previamente invitados que el banquete está pronto. La reacción es de una violencia creciente. Ante este fracaso, el rey ordena a los sirvientes de extender la invitación a la gente que está “al extremo de la calle” sin distinción de comportamiento ético, ya que entran al banquete “malos y buenos” (v. 10). La invitación ahora surte efecto ya que la sala se llena de invitados. Se trata de una llamada universal que supera todas las diferencias humanas y que reúne a todos en un mismo banquete.

Esta perspectiva universal, aunque ocasionada por el rechazo de los invitados, va mucho más allá de lo que puede, en el rey, motivar ese rechazo. Se trata de una voluntad salvífica sin límites que aprovecha un momento de hostilidad para manifestarse. Los vv. 11-14 cambian bruscamente la perspectiva: viene la segunda parte. Aquí se trata de un caso particular de la participación al banquete. El ámbito universal continúa estando presente, pero se subraya la reacción de uno de los comensales.

El cambio de perspectiva toma su punto de partida en la entrada del rey en la sala del banquete. Con esa entrada se señala un acontecimiento decisivo, un juicio que se opera en cada uno de los invitados. Haber entrado no da derecho automático a permanecer. Para participar plenamente al banquete es necesario haber aceptado el “vestido de fiesta”, el don de la fe. Uno de los presentes, aunque también llamado, no ha endosado el ropaje adecuado, no ha sido capaz del compromiso ético que acompaña a la llamada.

La mudez ante la pregunta del rey, indica la ineficacia de la llamada en tal convidado y motiva la sentencia condenatoria que el rey pronuncia en un juicio instantáneo y decisivo que lo arroja a las tinieblas exteriores, donde reinan el llanto y el rechinar de dientes (v. 13). La tristeza ante Israel por no haber aceptado la invitación puede transferirse a los miembros de la comunidad eclesial que no sean capaces de las exigencias que dimanan de la fiesta. Este destino reservado a los miembros “mudos” de la comunidad, incapaces de producir fruto coherente con su confesión de fe, pretende hacer un llamado concreto a cada uno de los integrantes comunitarios a tomar en serio la invitación que en principio han aceptado.

La advertencia se hace más urgente gracias a la mención del mayor número de los llamados que de los escogidos (v. 14) que no busca determinar número sino fundamentar la seriedad con que se debe tomar la decisión frente al Reino. El banquete del Reino es un don gratuito de Dios, pero exige que cada persona sea capaz de aceptar la invitación que se le dirige y, llevar una vida coherente con el significado de la invitación. Sólo con esas dos actitudes es posible mantenerse en el ámbito de la gracia divina que, aunque ilimitada, jamás avasalla la libertad humana.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

·         Dios nos invita a todos a asistir al banquete de la fiesta de su Reino. ¿Estoy dispuesta a aceptar esa invitación, a acogerla sin prejuicios ni condiciones, y a colaborar para que todos y todas participen en ese banquete que nos prepara Dios nuestro Padre?

·         ¿En qué Dios creemos, en el Dios de los castigos o en el que busca nuestro gozo y nuestra alegría, nuestra vida por encima y más allá de la muerte?

PALABRA DEL PAPA FRANCISCO

"Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero." Dice "bodas" porque Jesús es el esposo de la Iglesia- esta invitación nos llama a experimentar la íntima unión con Cristo, fuente de alegría y de santidad. Es una invitación que alegra y juntos empuja hacia un examen de conciencia iluminado por la fe. Si por una parte, de hecho, vemos la distancia que nos separa de la santidad de Cristo, por la otra creemos que su Sangre viene "esparcida para la remisión de los pecados". Todos nosotros fuimos perdonados en el bautismo y todos nosotros somos perdonados o seremos perdonados cada vez que nos acercamos al sacramento de la penitencia. Y no os olvidéis: Jesús perdona siempre. Jesús no se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón.” (Homilía de S.S. Francisco).

PROFESIÓN DE FE.

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre. Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna. Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar en Jesucristo, nuestro Señor. AMÉN

OREMOS AL SEÑOR

Señor, te doy gracias porque tu puerta siempre está abierta y tu mesa dispuesta para nosotros y nosotras, a pesar de nuestras faltas o de que no lo merezcamos. Te pedimos perdón por las veces que hemos rechazado tu invitación por priorizar nuestros propios intereses, comodidades o negocios. Te imploramos la gracia de vestir el "traje de fiesta", es decir, un corazón limpio, dispuestos a vivir el amor y la caridad que Tú esperas de tus hijos. Amén

PROPOSITO DE HOY

A partir de hoy revisaré qué distracciones o apego a mis ocupaciones me apartan de responder con prontitud al llamado de Dios en mi día a día. Amén

COMUNION ESPIRITUAL

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.

ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL

Señor, hoy nos unimos en una sola voz para pedirte por el mundo. Te rogamos que toques los corazones de los líderes de las naciones y de todos aquellos que tienen el poder de decidir. Concédeles la sabiduría para elegir el diálogo por encima de la fuerza y la reconciliación por encima de la venganza. Lleva consuelo a quienes sufren las consecuencias de la guerra, el odio y la división. Que tu luz disipe la oscuridad del egoísmo y de la violencia, y que el respeto mutuo sea la base sobre la que construyamos el futuro. Haz que todos y todas seamos verdaderos instrumentos de paz. Que sepamos sembrar comprensión en nuestras familias, comunidades y entornos, recordando siempre que la paz verdadera comienza en el corazón de cada persona. AMÉN

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.

Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.

Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.

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Si ya no desea recibir las LECTURAS DEL DIA, envíe un correo a betio.gonzalez@gmail.com con la palabra SUSPENDER en la sección de tema (subject).


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