CALENDARIO
LITÚRGICO 2025 CICLO “A”.
SANTORAL:
INVOCACIÓN INICIAL
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
Espíritu Santo: Ven,
ilumina nuestras mentes, derrama tu sabiduría sobre cada una de nosotras y
nosotros, y enséñanos a comprender con profundidad los caminos del Evangelio. Danos
discernimiento para elegir siempre el bien, para escuchar tu voz en medio del
ruido, y para actuar con justicia, humildad y verdad. Haznos instrumentos de tu
amor, solidarios con nuestros hermanos y hermanas que sufren, y generosos con
los que tienen hambre de esperanza. Hoy nos comprometemos contigo, a vivir
guiados por tu luz, a servir con alegría, y a construir juntos el Reino de Dios
en cada gesto, palabra y acción. Espíritu Santo, haz de nosotros y nosotras una
comunidad ardiente en fe, unida en amor, y firme en la misión que Jesús nos
confió. AMÉN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
Isaías 42,1-4.6-7
Mirad a mi siervo, a quien prefiero
Así dice el Señor: "Mirad a mi siervo, a quien
sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para
que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por
las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el
derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he
llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho
alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los
ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan
en las tinieblas." PALABRA DE DIOS
Salmo responsorial: 28
R/ El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del
nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/
La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las
aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica.
R/
El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito
unánime: "¡Gloria!" El Señor se sienta por encima del aguacero, el
Señor se sienta como rey eterno. R/
Hechos de los apóstoles 10,34-38
Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
"Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y
practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los
israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el
bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret,
ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y
curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él." PALABRA
DE DIOS
Mateo 3,13-17
Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios se
posaba sobre él
En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se
presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo
diciéndole: "Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a
mí?" Jesús le contestó: "Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así lo
que Dios quiere." Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús,
salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una
paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: "Este es
mi hijo, el amado, mi predilecto." PALABRA DEL SEÑOR
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
Hoy celebra la liturgia el bautismo de Jesús. Las
lecturas de este día nos ofrecen tres elementos para reflexionar sobre el
bautismo en el Señor.
Un primer elemento lo encontramos en el texto de Isaías,
quien nos habla de la actitud del siervo de Dios; éste ha sido llamado y
asistido por el Espíritu para llevar a cabo una especial misión en el pueblo de
Israel: hacer presente con su vida la actitud misma de Dios para con la
humanidad; es decir, evidenciar que Dios instaura su justicia y su luz por
medio de la debilidad del ser humano. Por tanto, es tarea de todo bautizado
testimoniar que Dios está actuando en su vida; signo de ello es su manera de existir
en medio de la comunidad; debe ser una existencia que promueva la solidaridad y
la justicia con los más débiles, pues en ellos Dios actúa y salva; en ellos se
hace presente la liberación querida por Dios.
El segundo elemento está presente en el relato de los
Hechos de los Apóstoles. La intención central de este relato es afirmar que el
mensaje de salvación, vivido y anunciado por Jesús de Nazaret, es para todos.
La única exigencia para ser partícipe de la obra de Dios es iniciar un proceso
de cambio (respetar a Dios y practicar la justicia), que consiste en abrirse a
Dios y abandonar toda clase de egoísmo para poder ir, en total libertad, al
encuentro del otro, pues es en el otro donde se manifiesta Dios. A ejemplo de
Jesús, todo bautizado tiene el deber de «pasar por la vida haciendo el bien»;
tiene la tarea constante de cambiar, de despojarse de todo interés egoísta para
poder así ser testigo de la salvación.
El evangelio de Mateo desarrolla el tercer elemento que
identifica el verdadero bautismo: La obediencia a la voluntad del Padre. “La
justicia plena” a la que se refiere Jesús en el diálogo con Juan el Bautista
manifiestamente la íntima relación existente entre el Hijo de Dios y el
proyecto del Padre. Esto significa que el bautismo es la plenitud de la
justicia de Dios, ya que las actitudes y comportamientos de Jesús tienen como
fin hacer la voluntad de Dios. Esta obediencia y apertura a la acción de Dios
afirma su condición de hijo; es hijo porque obedece y se identifica con el
Padre. Esta identidad de Jesús con el Padre (ser Hijo de Dios) se corrobora en
los sucesos que acompañan el bautismo: el cielo «se abre», desciende el
Espíritu, y una voz comunica que Jesús es Hijo predilecto de Dios. Es «hijo» a
la manera del siervo sufriente de Isaías (capítulo 42, versículo 1): hijo
obediente que se encarna en la historia y participa completamente de la
realidad humana. El bautismo, en consecuencia, provoca y muestra la actitud de
toda persona abierta a la divinidad y voluntad de Dios; y hace asumir, como
modo normal de vida, el llamado a ser hijos de Dios, identificándonos en todo
con el Padre y procurando, con nuestro actuar, hacer presente la justicia y el
amor de Dios.
Por desgracia, en la actualidad el bautismo se ha
limitado al mero rito religioso, desligándolo de la vida y la experiencia de fe
de la persona creyente. Se ha olvidado que el bautismo es un hecho fundamental
del ser cristiano, pues tendría que ser la expresión de la opción fundamental
de la persona, opción que toma a la luz del ejemplo de Jesús y por la que se
compromete a ser cristiano.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
·
Isaías
interpreta la misión del mesías como “implantar el Derecho”... Reflexionemos:
¿Qué relación tiene el Derecho con la misión de todo un Mesías, con la de todo
un cristiano?
·
¿Guarda
el bautismo de Jesús alguna relación con nuestro bautismo?
·
Jesús
“se bautizó como adulto”; en no pocos lugares los “nuevos movimientos
religiosos” y las sectas acusan a los católicos de que nuestro bautismo no es
válido, por ser administrado a los niños… ¿Qué pensar? ¿Debería reformarse la
pastoral bautismal? ¿Qué decisión tomar entre lo ideal y la practicidad?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
La página del Evangelio de hoy subraya que, cuando Jesús
recibió el bautismo de Juan en el río Jordán, “se abrieron los cielos.” Si el
cielo permanece cerrado, nuestro horizonte en esta vida terrena es sombrío, sin
esperanza. En cambio, celebrando la Navidad, la fe una vez más nos ha dado la
certeza de que el cielo se rasgó con la venida de Jesús. Y en el día del
bautismo de Cristo contemplamos aún el cielo abierto.
Desde que el Verbo se hizo carne es posible ver el cielo
abierto. Fue posible para los pastores de Belén, para los Magos de Oriente,
para el Bautista, para los Apóstoles de Jesús, para… Y es posible también para
cada uno de nosotros, si nos dejamos invadir por el amor de Dios, que nos es
donado por primera vez en el Bautismo. ¡Dejémonos invadir por el amor de Dios!
¡Éste es el gran tiempo de la misericordia!
«Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco». Jesús
recibió la aprobación del Padre celestial, que lo envió precisamente para que
aceptara compartir nuestra condición, nuestra pobreza. Compartir es el
auténtico modo de amar. Jesús no se disocia de nosotros, nos considera hermanos
y comparte con nosotros. Así, nos hace hijos, juntamente con Él, de Dios Padre.
¡Éste es el gran tiempo de la misericordia!
¿No os parece que en nuestro tiempo se necesita un
suplemento de fraternidad y de amor? ¿No os parece que todos necesitamos un
suplemento de caridad? No esa caridad que se conforma con la ayuda improvisada
que no nos involucra, no nos pone en juego, sino la caridad que comparte, que
se hace cargo del malestar y del sufrimiento del hermano. No esa caridad que se
conforma con la ayuda improvisada que no nos involucra, no nos pone en juego,
sino la caridad que comparte, que se hace cargo del malestar y del sufrimiento
del hermano. ¡Qué buen sabor adquiere la vida cuando dejamos que la inunde el
amor de Dios!
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
OREMOS
AL SEÑOR JESÚS
Al recordar tu bautismo en el Jordán, renovamos hoy
nuestra propia alianza contigo. Tú te sumergiste en las aguas para asumir
nuestra historia, y el Padre te proclamó su Hijo amado, en quien se complace. Hoy
queremos reafirmar nuestra decisión de seguirte, de comprometernos con tu
proyecto mesiánico de implantar el derecho y la justicia en el mundo. Haz que
seamos reconocidas como tus discípulas y discípulos por nuestro amor a la paz, por
nuestra búsqueda de la concordia, por nuestra entrega a la justicia, y por
nuestro respeto al derecho. Que aprendamos de todos los hombres y mujeres, de
cualquier religión, que han descubierto el imperativo absoluto de los derechos
humanos, que son reflejo de los derechos divinos. Espíritu Santo, que
descendiste sobre Jesús en forma de paloma, desciende también sobre nosotros y
nosotras, para que nuestra vida sea testimonio de tu luz, y para que, unidas en
fraternidad, seamos constructoras de un mundo nuevo, donde reine la dignidad,
la paz y la esperanza. AMÉN
PROPOSITO DE HOY
A partir de hoy me comprometo a llevar a mi entorno
mansedumbre, misericordia, humildad, ternura en oposición a lo que hay en
nuestro mundo actual de mucha intolerancia, soberbia, dureza. AMÉN
ORACIÓN
POR LA PAZ, DESARROLLO Y DIGNIDAD GLOBAL DE LOS PUEBLOS
Señor Jesús, Dios de la Vida: Hoy elevamos nuestra voz
como comunidad creyente, comprometidos con la paz que nace del respeto, el
desarrollo que brota de la justicia, y la dignidad que refleja tu imagen en
cada ser humano. Haznos artesanos de reconciliación, y constructores de puentes
entre culturas, lenguas y naciones. Que no nos cansemos de tender la mano, de
escuchar el clamor de los pobres, y de defender la dignidad de quienes han sido
olvidadas. Danos sabiduría para transformar estructuras injustas, valentía para
denunciar la violencia y la exclusión, y ternura para acompañar los procesos de
sanación y esperanza. Que nuestro compromiso sea concreto: en el trabajo, en la
comunidad, en la educación, en cada gesto cotidiano que siembra fraternidad.
Señor, inspíranos a soñar con un mundo donde todos tengan pan, tierra y voz,
donde el desarrollo no excluya, y donde la paz sea fruto de la justicia. Nos
consagramos hoy a esta misión, como discípulos del Reino, como hermanos y
hermanas de toda la humanidad, como sembradores de dignidad. AMÉN
ORACION
FINAL
Padre Celestial, Padre de la Misericordia:
Que por mediación de tu hijo Jesucristo nuestro Señor, la
intercesión de nuestra santa madre Virgen María, Reina de la paz, y la acción
del Espíritu Santo, concediste a San Oscar Romero la gracia de ser un pastor
ejemplar al servicio de la Iglesia; y en ella preferencialmente a los más
pobres y necesitados.
Has Señor que yo también sepa vivir conforme al Evangelio
de tu Hijo, y concédeme por la intercesión de San Oscar Romero el favor que te
pido... AMÉN.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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