CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.
SANTORAL:
Santo Toribio de Mogrovejo, Patrono del Episcopado Latinoamericano (1606).
MARTIROLOGIO
Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:
Toribio de Mogrovejo, arzobispo
de Lima, pastor del pueblo inca, profeta en la Iglesia colonial (1606). María
del Carmen Maggi, profesora universitaria, mártir de la educación liberadora,
Argentina (1976).
INVOCACIÓN INICIAL
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62
Ahora tengo que morir, siendo inocente
En aquellos días, vivía en Babilonia un hombre llamado
Joaquín, casado con Susana, hija de Jelcías, mujer muy bella y religiosa. Sus
padres eran honrados y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín
era muy rico y tenía un parque junto a su casa; como era el más respetado de
todos, los judíos solían reunirse allí. Aquel año fueron designados jueces dos
ancianos del pueblo, de esos que el Señor denuncia diciendo: "En Babilonia
la maldad ha brotado de los viejos jueces, que pasan por guías del pueblo."
Solían ir a casa de Joaquín, y los que tenían pleitos que resolver acudían a
ellos. A mediodía, cuando la gente se marchaba, Susana salía a pasear por el
parque de su marido. Los dos ancianos la veían a diario, cuando salía a pasear
en el parque, y se enamoraron de ella. Pervirtieron su corazón y desviaron los
ojos, para no mirar a Dios ni acordarse de sus justas leyes.
Un día, mientras acechaban ellos el momento oportuno,
salió ella como de ordinario, sola con dos criadas, y tuvo ganas de bañarse en
el parque, porque hacía mucho calor. Y no había nadie allí, fuera de los dos
ancianos escondidos y acechándola. Susana dijo a las criadas: "Traedme el
perfume y las cremas y cerrad la puerta del parque mientras me baño."
Apenas salieron las criadas, se levantaron los dos ancianos, corrieron hacia
ella y le dijeron: "Las puertas del parque están cerradas, nadie nos ve, y
nosotros estamos enamorados de ti; consiente y acuéstate con nosotros. Si no,
daremos testimonio contra ti diciendo que un joven estaba contigo y que por eso
habías despachado a las criadas." Susana lanzó un gemido y dijo: "No
tengo salida: si hago eso, seré rea de muerte; si no lo hago, no escaparé de
vuestras manos. Pero prefiero no hacerlo y caer en vuestras manos antes que
pecar contra Dios." Susana se puso a gritar, y los ancianos, por su parte,
se pusieron también a gritar. Uno de ellos fue corriendo y abrió la puerta del
parque. Al oír los gritos en el parque, la servidumbre vino corriendo por la
puerta lateral a ver qué le había pasado. Y cuando los ancianos contaron su
historia, los criados quedaron abochornados, porque Susana nunca había dado que
hablar.
Al día siguiente, cuando la gente vino a casa de Joaquín,
su marido, vinieron también los dos ancianos con el propósito criminal de hacer
morir a Susana. En presencia del pueblo ordenaron: "Id a buscar a Susana,
hija de Jelcías, mujer de Joaquín." Fueron a buscarla y vino ella con sus
padres, hijos y parientes. Toda su familia y cuantos la veían lloraban.
Entonces los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y pusieron las
manos sobre la cabeza de Susana. Ella, llorando, levantó la vista al cielo,
porque su corazón confiaba en el Señor. Los ancianos declararon: "Mientras
paseábamos nosotros solos por el parque, salió ésta con dos criadas, cerró la
puerta del parque y despidió a las criadas. Entonces se le acercó un joven que
estaba escondido y se acostó con ella. Nosotros estábamos en un rincón del
parque y, al ver aquella maldad, corrimos hacia ellos. Los vimos abrazados,
pero no pudimos sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros y,
abriendo la puerta, salió corriendo. En cambio, a ésta le echamos mano y le
preguntamos quién era el joven, pero no quiso decírnoslo. Damos testimonio de
ello." Como eran ancianos del pueblo y jueces, la asamblea los creyó y
condenó a muerte a Susana. Ella dijo gritando: "Dios eterno, que ves lo
escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso
testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su
maldad ha inventado contra mí."
El Señor la escuchó. Mientras la llevaban para
ejecutarla, Dios movió con su santa inspiración a un muchacho llamado Daniel;
éste dio una gran voz: "¡No soy responsable de ese homicidio!" Toda
la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron: "¿Qué pasa, qué estás
diciendo?" Él, plantado en medio de ellos, les contestó: "Pero
¿estáis locos, israelitas? ¿Conque, sin discutir la causa ni apurar los hechos
condenáis a una hija de Israel? Volved al tribunal, porque ésos han dado falso
testimonio contra ella."
La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron:
"Ven, siéntate con nosotros y explícate, porque Dios mismo te ha nombrado
anciano." Daniel les dijo: "Separadlos lejos uno del otro, que los
voy a interrogar yo." Los apartaron, él llamó a uno y le dijo:
"¡Envejecido en años y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados,
cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables,
contra el mandato del Señor: "No matarás al inocente ni al justo."
Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste
abrazados." El respondió: "Debajo de una acacia." Respondió
Daniel: "Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios ha recibido la
sentencia divina y te va a partir por medio." Lo apartó, mandó traer al
otro y le dijo: "¡Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la
pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las mujeres israelitas, y
ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer judía no ha tolerado
vuestra maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?"
Él contestó: "Debajo de una encina." Replicó Daniel: "Tu
calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para
dividirte por medio. Y así acabará con vosotros."
Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a
Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos a
quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia
confesión. Según la ley de Moisés, les aplicaron la pena que ellos habían
tramado contra su prójimo y los ajusticiaron. Aquel día se salvó una vida
inocente. PALABRA DE DIOS
Salmo responsorial: 22
R/ Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque
tú vas conmigo.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas
me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R/
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque
camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu
cayado me sosiegan. R/
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me
unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R/
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días
de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R/
Juan 8,1-11
El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos.
Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y,
sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer
sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron: "Maestro,
esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos
manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?" Le preguntaban esto para
comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo
en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "El
que esté sin pecado, que le tire la primera piedra." E inclinándose otra
vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno,
empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí
delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus
acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella contestó: "Ninguno,
Señor." Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no
peques más." PALABRA DEL SEÑOR
REFLEXIÓN DEL
EVANGELIO
Jesús es la palabra de Dios que da vida, perdón y libera
de toda atadura. En el evangelio de hoy encontramos una palabra contundente de
Jesús, que rompe nuevamente las lógicas tradicionales, en este caso judiciales,
del pueblo judío. Esa palabra es: “Tampoco yo te condeno. Ve y en adelante no
peques más”. Esta expresión define el ministerio de Jesús en la tierra. Pero
sobre todo define, de manera contundente, quien es Dios. Estamos de frente al
núcleo del mensaje de Jesús y de la revelación novedosa que hace de su Padre.
Dios es el amor que libera y genera vida. Dios no condena a nadie. Jesús, su
enviado, hace lo mismo. Su Palabra, que es de vida y de verdad, generan el
perdón, la liberación y capacitan al ser humano, en este caso a la mujer
adúltera, para experimentar las posibilidades más humanas, para lo cual Dios
creo la vida. ¡Dios opta por la persona inocente! ¡Defendamos a las víctimas de
abusos!
PREGUNTAS
PARA REFLEXIONAR
·
Ante la
palabra de Jesús, ¿me doy cuenta de mis propias miserias y pecados?
·
La
misericordia: ¿Acepto que Jesús no me condena, sino que me llama a una vida
nueva?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
“¡Quien de vosotros esté sin pecado, tire la primera
piedra contra ella!”. El Evangelio, con una cierta ironía, dice que los
acusadores se fueron, uno a uno, comenzando por los más ancianos. Y Jesús se
queda solo con la mujer, como un confesor, diciéndole: «Mujer, ¿dónde están?
¿Nadie te ha condenado? ¿Dónde están? Estamos solos, tú y yo. Tú ante Dios, sin
las acusaciones, sin las habladurías. ¡Tú y Dios! ¿Nadie te ha condenado?». La
mujer responde: «¡Nadie, Señor!», pero ella no dice: «¡Ha sido una falsa
acusación! ¡Yo no he cometido adulterio!» Reconoce su pecado y Jesús afirma:
«¡Yo tampoco te condeno! Ve, ve y de ahora en adelante no peques más, para no
pasar por un momento tan feo como este; para no pasar tanta vergüenza; para no
ofender a Dios, para no ensuciar la hermosa relación entre Dios y su pueblo».
¡Jesús perdona! Pero aquí se trata de algo más que del perdón: Jesús supera la
ley y va más allá. No le dice: ‘¡El adulterio no es pecado!’ Pero no la condena
con la ley. Y este es el misterio de la misericordia de Jesús.” (Cf Homilía de
S.S. Francisco, 7 de abril de 2014, en Santa Marta).
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
OREMOS
AL SEÑOR JESÚS
Señor Jesús, perdónanos por las veces en que hemos
juzgado con dureza sin mirar primero nuestro propio corazón. Gracias porque,
aun conociendo nuestras fragilidades, no nos condenas, sino que nos abres
siempre un camino nuevo. Enséñanos a hablar contigo como con un amigo, y a
entregarte las “piedras” que llevamos en las manos o escondidas en lo profundo
del alma, para que tu misericordia nos transforme y podamos ser signo de tu
compasión en el mundo. Amén.
PROPOSITO DE HOY
A partir de hoy identificaré a alguien a quien esté
juzgando y decidiré sustituir la crítica por un gesto de comprensión o ayuda. Amén
ORACIÓN
POR LA PAZ, DESARROLLO Y DIGNIDAD GLOBAL DE LOS PUEBLOS
Señor Jesús, Dios de la Vida: Hoy elevamos nuestra voz
como comunidad creyente, comprometidos con la paz que nace del respeto, el
desarrollo que brota de la justicia, y la dignidad que refleja tu imagen en
cada ser humano. Haznos artesanos de reconciliación, y constructores de puentes
entre culturas, lenguas y naciones. Que no nos cansemos de tender la mano, de
escuchar el clamor de los pobres, y de defender la dignidad de quienes han sido
olvidadas. Danos sabiduría para transformar estructuras injustas, valentía para
denunciar la violencia y la exclusión, y ternura para acompañar los procesos de
sanación y esperanza. Que nuestro compromiso sea concreto: en el trabajo, en la
comunidad, en la educación, en cada gesto cotidiano que siembra fraternidad.
Señor, inspíranos a soñar con un mundo donde todos tengan pan, tierra y voz,
donde el desarrollo no excluya, y donde la paz sea fruto de la justicia. Nos
consagramos hoy a esta misión, como discípulos del Reino, como hermanos y
hermanas de toda la humanidad, como sembradores de dignidad. Amén
ORACION
FINAL
Padre Celestial, Padre de la Misericordia:
Que por mediación de tu hijo Jesucristo nuestro Señor, la
intercesión de nuestra santa madre Virgen María, Reina de la paz, y la acción
del Espíritu Santo, concediste a San Oscar Romero la gracia de ser un pastor
ejemplar al servicio de la Iglesia; y en ella preferencialmente a los más
pobres y necesitados.
Has Señor que yo también sepa vivir conforme al Evangelio
de tu Hijo, y concédeme por la intercesión de San Oscar Romero el favor que te
pido... Amén
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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