miércoles, 30 de septiembre de 2026

LA PALABRA DEL SEÑOR: 31ª semana de tiempo ordinario. Domingo 1 de Noviembre de 2026

CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.

SANTORAL:

Fiesta de Todos los Santos.

MARTIROLOGIO Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:

Florinda Soriano, «Doña Tingó», campesina analfabeta, dirigente de la Federación de las Ligas Agrarias Cristianas, mártir del pueblo dominicano (1974). Masacre de Todos los Santos, en La Paz, Bolivia (1979). Simón Hernández, indígena Achí, catequista delegado de la Palabra, campesino, mártir en Rabinal, Baja Verapaz, Guatemala (1981).


 

 

 







INVOCACIÓN INICIAL

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN

Espíritu Santo, fuente de luz y sabiduría, hoy nos presentamos ante Ti con el corazón abierto. Ilumina nuestras mentes, derrama tu claridad sobre cada uno y cada una de nosotras, y haznos capaces de comprender tu voluntad con humildad y alegría. Danos discernimiento para elegir siempre los caminos del Señor, y entendimiento para reconocer lo que conduce a la vida, a la justicia y a la paz. Haznos solidarias y solidarios con quienes sufren, cercanas a quienes cargan dolores invisibles, y generosas con quienes tienen hambre de esperanza. Haz de nuestra comunidad un pueblo rebosante de fe, unido en el amor, y firme en la misión que Jesús nos confió. AMÉN

ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.

El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.

LECTURAS DEL DIA

Apocalipsis 7, 2-4. 9-14

Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua

Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar. Les dijo: "¡No hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios!" Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil, procedentes de todas las tribus de Israel. Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa: "La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero." Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo: "Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a nuestro Dios." Entonces uno de los ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica blanca?" Yo le respondí: "Señor mío, tú eres quien lo sabe". Entonces él me dijo: "Son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero.” PALABRA DE DIOS

Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6

R/ Esta es la clase de hombres que te buscan, Señor.

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos. R/

¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá estar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso. R/

Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacobo. R/

1 Juan 3, 1-3

Veremos a Dios tal cual es

Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él. Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como él. PALABRA DE DIOS

Aclamación antes del Evangelio (Mateo 11, 28)

R. Aleluya, aleluya.

Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré, dice el Señor.

R. Aleluya.

Mateo 5, 1-12

Estén alegres y contentos, porque su recompensa será grande en el cielo

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así: "Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.” PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIÓN DEL EVANGELIO

Toda la novedad de Cristo está en las Bienaventuranzas. Son el retrato de Jesús, su modo de vida; y son el camino hacia la verdadera felicidad, que también nosotros podemos recorrer con la gracia que Jesús nos dona.

Como un nuevo Moisés, Jesús subirá a la montaña para proclamar allí su programa de bendición. Por eso Jesús realiza una nueva creación, porque con su vida y su muerte, con su resurrección, ha posibilitado nueva y definitivamente el proyecto del Padre que el pecado humano había frustrado. El sermón de la montaña…es la primera entrega de este volver a «decirse» de Dios en la boca de su Hijo, el bienamado que hemos de escuchar.

No tendremos títulos, créditos o privilegios que excusar. El Señor nos reconocerá si a nuestra vez nosotros y nosotras lo habremos reconocido en el pobre, en el hambriento, en los indigentes y marginados, en quien sufre y está solo.  Este es uno de los criterios fundamentales para la verificación de nuestra vida cristiana, con el que Jesús nos invita a medirnos cada día. Produce una sensación extraña ir escuchando estas ocho formas de felicidad que son las bienaventuranzas. Pero ¿puede hablarse hoy de felicidad, de una felicidad verdadera y duradera? ¿No hay demasiadas contraindicaciones, demasiados dramas y oscuridades que nos rebozan su desmentido?

No es fácil tampoco hoy el sermón de las bienaventuranzas, no porque nuestro corazón no se reconozca en ellas, sino porque nos parecen tan imposibles, tan distantes estamos de ellas, que la Palabra de Jesús nos resulta como nombrar la soga en la casa del ahorcado: o ¿es que no duele su mensaje de humildad, de mansedumbre, de paz, de limpieza, de misericordia… cuando seguimos empeñados –cada cual a su nivel correspondiente– en construir, en fomentar, en subvencionar un mundo que es arrogante, agresivo, violento, sucio, intolerante?

Por esto son difíciles de escuchar las bienaventuranzas, porque nos ponen de nuevo ante la verdad para la que nacimos, ante lo más original de nuestro corazón y de nuestras entrañas humanas. La nueva alianza consiste precisamente en esto: en el reconocerse, en Cristo, envueltos por la misericordia y la compasión de Dios. Esto es lo que llena nuestro corazón de alegría, y esto es lo que hace de nuestra vida un testimonio bello y creíble del amor de Dios por todos los hermanos que encontramos cada día.

En Cristo encontraremos el pleno cumplimiento de sus sueños de bondad y felicidad. Sólo Él puede satisfacer las expectativas, muchas veces frustradas por las falsas promesas mundanas. Como dijo san Juan Pablo II: “Es Él la belleza que tanto les atrae. Es Él quien les lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en ustedes el deseo de hacer de su vida algo grande.”

Las bienaventuranzas no son sólo promesas para esperar, son todo un programa de vida para reformar esta tierra. Si por un día todos los hombres y mujeres fuéramos pobres de espíritu, mansos de corazón, pacíficos, misericordiosos, limpios de corazón, podríamos traer el cielo a la tierra. Las bienaventuranzas nos esperan, en lo pequeño, en lo cotidiano, en el prójimo más próximo, y nos vuelven a decir: la paz es posible, la alegría no es una quimera, la justicia no es un lujo para negociar. No nos engañemos más, no nos acostumbremos a lo malo y a lo deforme, porque nacimos para la bondad y la belleza. Y san Agustín dice: “Nos hiciste, Señor, para ti e inquieto estará nuestro corazón hasta que descanse en ti.”

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

·         ¿Me refugio en Dios y busco la felicidad ante cualquier situación buena o mala?

·         ¿Busco la felicidad desde mi corazón, con amor y no por compromiso para lograr llegar a ver a Dios?

·         ¿A que me ayudan estás Bienaventuranzas, estos mensajes, estás palabras?

PALABRA DEL PAPA FRANCISCO

“La palabra bienaventurados (felices), aparece nueve veces en esta primera gran predicación de Jesús. Es como un estribillo que nos recuerda la llamada del Señor a recorrer con Él un camino que, a pesar de todas las dificultades, conduce a la verdadera felicidad. Queridos jóvenes, todas las personas de todos los tiempos y de cualquier edad buscan la felicidad. Dios ha puesto en el corazón del hombre y de la mujer un profundo anhelo de felicidad, de plenitud. ¿No notáis que vuestros corazones están inquietos y en continua búsqueda de un bien que pueda saciar su sed de infinito? […]Y así, en Cristo, queridos jóvenes, encontrarán el pleno cumplimiento de sus sueños de bondad y felicidad. Sólo Él puede satisfacer sus expectativas, muchas veces frustradas por las falsas promesas mundanas. Como dijo san Juan Pablo II: “Es Él la belleza que tanto les atrae; es Él quien les provoca con esa sed de radicalidad que no les permite dejarse llevar del conformismo; es Él quien les empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien les lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que les suscita el deseo de hacer de su vida algo grande.” (S.S. Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2015).

CREDO DE LOS APOSTOLES

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN

OREMOS AL SEÑOR JESÚS

Señor Jesús, te agradezco que hoy me haya enterado un poco más hacia donde van las bienaventuranzas. Quieren un nuevo estilo, una persona nueva, un ser distinto de los demás. No buscan la felicidad por el camino del poseer, del ambicionar, del dominar sino por el camino que has elegido Señor: el camino gozoso del servicio desinteresado a los hermanos y hermanas. Y esto como consecuencia de que el Padre Dios es mi riqueza, mi gozo, mi esperanza, y, sobre todo, mi “Abba”. Gracias, Señor. Amén

PROPOSITO DE HOY

A partir de hoy voy a hacer todo para agradar a Dios cada día. Amén

COMUNION ESPIRITUAL

 

ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL

Señor Dios de la vida,  hoy nos presentamos ante Ti con un corazón dispuesto a comprometernos con la paz que nace de tu amor. Haznos respetuosas del derecho justo, defensoras de la dignidad de cada persona y de cada pueblo, y capaces de reconocer en cada hermano y hermana tu imagen sagrada que nunca se borra. Con tu Espíritu, haznos artesanas y artesanos del perdón, constructoras de lazos entre culturas y naciones, y sembradoras de diálogo donde otros y otras levantan muros. Que nunca dejemos de escuchar el clamor de los y las pobres, de los y las olvidadas, de quienes esperan justicia y consuelo. Conságranos a tu misión, Señor, como discípulos y discípulas del Reino, como sembradoras de paz en cada palabra, en cada gesto, en cada decisión que tomemos. AMÉN

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.

Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.

Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.

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Si ya no desea recibir las LECTURAS DEL DIA, envíe un correo a betio.gonzalez@gmail.com con la palabra SUSPENDER en la sección de tema (subject). 

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