CALENDARIO LITÚRGICO 2026 CICLO “A”.
SANTORAL:
MARTIROLOGIO
Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:
Florinda Soriano, «Doña Tingó»,
campesina analfabeta, dirigente de la Federación de las Ligas Agrarias
Cristianas, mártir del pueblo dominicano (1974). Masacre de Todos los Santos,
en La Paz, Bolivia (1979). Simón Hernández, indígena Achí, catequista delegado
de la Palabra, campesino, mártir en Rabinal, Baja Verapaz, Guatemala (1981).
INVOCACIÓN INICIAL
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN
Espíritu Santo, fuente
de luz y sabiduría, hoy nos presentamos ante Ti con el corazón abierto. Ilumina
nuestras mentes, derrama tu claridad sobre cada uno y cada una de nosotras, y
haznos capaces de comprender tu voluntad con humildad y alegría. Danos discernimiento
para elegir siempre los caminos del Señor, y entendimiento para reconocer lo
que conduce a la vida, a la justicia y a la paz. Haznos solidarias y solidarios
con quienes sufren, cercanas a quienes cargan dolores invisibles, y generosas
con quienes tienen hambre de esperanza. Haz de nuestra comunidad un pueblo
rebosante de fe, unido en el amor, y firme en la misión que Jesús nos confió. AMÉN
ACTO PENITENCIAL
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes
hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y
omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa
María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y
hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.
LECTURAS DEL DIA
Apocalipsis 7, 2-4. 9-14
Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie
podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua
Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía
consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles
encargados de hacer daño a la tierra y al mar. Les dijo: "¡No hagan daño a
la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el
sello la frente de los servidores de nuestro Dios!" Y pude oír el número
de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil, procedentes
de todas las tribus de Israel. Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie
podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los
pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban
vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con
voz poderosa: "La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el
trono, y del Cordero." Y todos los ángeles que estaban alrededor del
trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en
tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo: "Amén. La alabanza,
la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza,
se le deben para siempre a nuestro Dios." Entonces uno de los ancianos me
preguntó: "¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica
blanca?" Yo le respondí: "Señor mío, tú eres quien lo sabe".
Entonces él me dijo: "Son los que han pasado por la gran persecución y han
lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero.” PALABRA DE DIOS
Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6
R/ Esta es la clase de hombres que te buscan, Señor.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo
y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo
asentó sobre los ríos. R/
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá
estar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en
falso. R/
Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador,
le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti,
Dios de Jacobo. R/
1 Juan 3, 1-3
Veremos a Dios tal cual es
Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre,
pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos
reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él. Hermanos míos, ahora somos
hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos
que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos
tal cual es. Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí
mismo para ser tan puro como él. PALABRA DE DIOS
Aclamación antes del Evangelio (Mateo 11, 28)
R. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo
los aliviaré, dice el Señor.
R. Aleluya.
Mateo 5, 1-12
Estén alegres y contentos, porque su recompensa será
grande en el cielo
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió
al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó
a enseñarles, hablándoles así: "Dichosos los pobres de espíritu, porque de
ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán
consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que
tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los
misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de
corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se
les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque
de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes, cuando los
injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense
y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.” PALABRA
DEL SEÑOR
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
Toda la novedad de Cristo está en las Bienaventuranzas.
Son el retrato de Jesús, su modo de vida; y son el camino hacia la verdadera
felicidad, que también nosotros podemos recorrer con la gracia que Jesús nos
dona.
Como un nuevo Moisés, Jesús subirá a la montaña para
proclamar allí su programa de bendición. Por eso Jesús realiza una nueva
creación, porque con su vida y su muerte, con su resurrección, ha posibilitado
nueva y definitivamente el proyecto del Padre que el pecado humano había
frustrado. El sermón de la montaña…es la primera entrega de este volver a
«decirse» de Dios en la boca de su Hijo, el bienamado que hemos de escuchar.
No tendremos títulos, créditos o privilegios que excusar.
El Señor nos reconocerá si a nuestra vez nosotros y nosotras lo habremos
reconocido en el pobre, en el hambriento, en los indigentes y marginados, en
quien sufre y está solo. Este es uno de
los criterios fundamentales para la verificación de nuestra vida cristiana, con
el que Jesús nos invita a medirnos cada día. Produce una sensación extraña ir
escuchando estas ocho formas de felicidad que son las bienaventuranzas. Pero
¿puede hablarse hoy de felicidad, de una felicidad verdadera y duradera? ¿No
hay demasiadas contraindicaciones, demasiados dramas y oscuridades que nos
rebozan su desmentido?
No es fácil tampoco hoy el sermón de las
bienaventuranzas, no porque nuestro corazón no se reconozca en ellas, sino
porque nos parecen tan imposibles, tan distantes estamos de ellas, que la
Palabra de Jesús nos resulta como nombrar la soga en la casa del ahorcado: o
¿es que no duele su mensaje de humildad, de mansedumbre, de paz, de limpieza,
de misericordia… cuando seguimos empeñados –cada cual a su nivel
correspondiente– en construir, en fomentar, en subvencionar un mundo que es
arrogante, agresivo, violento, sucio, intolerante?
Por esto son difíciles de escuchar las bienaventuranzas,
porque nos ponen de nuevo ante la verdad para la que nacimos, ante lo más
original de nuestro corazón y de nuestras entrañas humanas. La nueva alianza
consiste precisamente en esto: en el reconocerse, en Cristo, envueltos por la
misericordia y la compasión de Dios. Esto es lo que llena nuestro corazón de
alegría, y esto es lo que hace de nuestra vida un testimonio bello y creíble
del amor de Dios por todos los hermanos que encontramos cada día.
En Cristo encontraremos el pleno cumplimiento de sus
sueños de bondad y felicidad. Sólo Él puede satisfacer las expectativas, muchas
veces frustradas por las falsas promesas mundanas. Como dijo san Juan Pablo II:
“Es Él la belleza que tanto les atrae. Es Él quien les lee en el corazón las
decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita
en ustedes el deseo de hacer de su vida algo grande.”
Las bienaventuranzas no son sólo promesas para esperar,
son todo un programa de vida para reformar esta tierra. Si por un día todos los
hombres y mujeres fuéramos pobres de espíritu, mansos de corazón, pacíficos,
misericordiosos, limpios de corazón, podríamos traer el cielo a la tierra. Las
bienaventuranzas nos esperan, en lo pequeño, en lo cotidiano, en el prójimo más
próximo, y nos vuelven a decir: la paz es posible, la alegría no es una
quimera, la justicia no es un lujo para negociar. No nos engañemos más, no nos
acostumbremos a lo malo y a lo deforme, porque nacimos para la bondad y la
belleza. Y san Agustín dice: “Nos hiciste, Señor, para ti e inquieto estará
nuestro corazón hasta que descanse en ti.”
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
·
¿Me
refugio en Dios y busco la felicidad ante cualquier situación buena o mala?
·
¿Busco
la felicidad desde mi corazón, con amor y no por compromiso para lograr llegar
a ver a Dios?
·
¿A que
me ayudan estás Bienaventuranzas, estos mensajes, estás palabras?
PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
“La palabra bienaventurados (felices), aparece nueve
veces en esta primera gran predicación de Jesús. Es como un estribillo que nos
recuerda la llamada del Señor a recorrer con Él un camino que, a pesar de todas
las dificultades, conduce a la verdadera felicidad. Queridos jóvenes, todas las
personas de todos los tiempos y de cualquier edad buscan la felicidad. Dios ha
puesto en el corazón del hombre y de la mujer un profundo anhelo de felicidad,
de plenitud. ¿No notáis que vuestros corazones están inquietos y en continua
búsqueda de un bien que pueda saciar su sed de infinito? […]Y así, en Cristo,
queridos jóvenes, encontrarán el pleno cumplimiento de sus sueños de bondad y
felicidad. Sólo Él puede satisfacer sus expectativas, muchas veces frustradas
por las falsas promesas mundanas. Como dijo san Juan Pablo II: “Es Él la
belleza que tanto les atrae; es Él quien les provoca con esa sed de radicalidad
que no les permite dejarse llevar del conformismo; es Él quien les empuja a
dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien les lee en el corazón las
decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que les
suscita el deseo de hacer de su vida algo grande.” (S.S. Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de la
Juventud 2015).
CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa
Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN
OREMOS
AL SEÑOR JESÚS
Señor Jesús, te agradezco que hoy me haya enterado un
poco más hacia donde van las bienaventuranzas. Quieren un nuevo estilo, una
persona nueva, un ser distinto de los demás. No buscan la felicidad por el
camino del poseer, del ambicionar, del dominar sino por el camino que has
elegido Señor: el camino gozoso del servicio desinteresado a los hermanos y
hermanas. Y esto como consecuencia de que el Padre Dios es mi riqueza, mi gozo,
mi esperanza, y, sobre todo, mi “Abba”. Gracias, Señor. Amén
PROPOSITO DE HOY
A partir de hoy voy a hacer todo para agradar a Dios cada
día. Amén
ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL
Señor Dios de la vida,
hoy nos presentamos ante Ti con un corazón dispuesto a comprometernos
con la paz que nace de tu amor. Haznos respetuosas del derecho justo,
defensoras de la dignidad de cada persona y de cada pueblo, y capaces de
reconocer en cada hermano y hermana tu imagen sagrada que nunca se borra. Con
tu Espíritu, haznos artesanas y artesanos del perdón, constructoras de lazos
entre culturas y naciones, y sembradoras de diálogo donde otros y otras levantan
muros. Que nunca dejemos de escuchar el clamor de los y las pobres, de los y
las olvidadas, de quienes esperan justicia y consuelo. Conságranos a tu misión,
Señor, como discípulos y discípulas del Reino, como sembradoras de paz en cada
palabra, en cada gesto, en cada decisión que tomemos. AMÉN
PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.
Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.
Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN.
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