viernes, 3 de octubre de 2025

LA PALABRA DEL SEÑOR: 33ª semana de tiempo ordinario. Lunes 17 de Noviembre de 2025

CALENDARIO LITÚRGICO 2025 CICLO “C”.

SANTORAL:

Santa Isabel de Hungría, Patrona de la Tercera Orden, Reina y Servidora de los pobres y enfermos (1231).

 MARTIROLOGIO Y EFEMÉRIDES LATINOAMERICANOS:

Roque González, primer testigo de la fe en la Iglesia paraguaya y sus compañeros jesuitas Juan y Alfonso, mártires (1681). Luis Che, celebrador de la palabra, mártir de la fe en Guatemala (1985).

 






ORACIÓN PREPARATORIA

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN

Espíritu Santo, fuente de luz, amor y verdad, ven a mi mente y a mi corazón en este nuevo día. Ilumina mi entendimiento para que pueda comprender la Palabra de Dios y acogerla con humildad y alegría. Dame discernimiento para reconocer tu voz entre tantas otras, para elegir siempre el camino que conduce a la vida, y para actuar con rectitud, compasión y fe. Concédeme sabiduría, no la del mundo, sino la que viene de lo alto, para llevar el mensaje de nuestro Señor Jesús a mi propio corazón y al de mis hermanos y hermanas. Hazme instrumento de tu paz, testigo de tu amor, y sembrador de esperanza. Espíritu de Dios, guía mis palabras, mis pensamientos y mis acciones, para que todo en mí refleje la luz de Cristo. AMÉN

ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos y hermanas, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos y hermanas, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.

El Señor Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. AMÉN.

LECTURAS DEL DIA

1 Macabeos 1,10-15.41-43.54-57.62-64

Una cólera terrible se abatió sobre Israel

En aquellos días, brotó un vástago perverso: Antíoco Epifanes, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén, y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida. Por entonces hubo unos israelitas apóstatas que convencieron a muchos: "¡Vamos a hacer un pacto con las naciones vecinas, pues, desde que nos hemos aislado, nos han venido muchas desgracias!" Gustó la propuesta, y algunos del pueblo se decidieron a ir al rey. El rey los autorizó a adoptar las costumbres paganas, y entonces, acomodándose a los usos paganos, construyeron un gimnasio en Jerusalén; disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, emparentaron con los paganos y se vendieron para hacer el mal. El rey Antíoco decretó la unidad nacional para todos sus súbditos de su imperio, obligando a cada uno a abandonar su legislación particular. Todas las naciones acataron la orden del rey, e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado. El día quince del mes de Casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey mandó poner sobre el altar un ara sacrílega, y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno: quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas; los libros de la Ley que encontraban, los rasgaban y los echaban al fuego, al que le encontraban en casa un libro de la alianza y al que vivía de acuerdo con la Ley, lo ajusticiaban, según el decreto real. Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros; prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la alianza santa. Y murieron. Una cólera terrible se abatió sobre Israel. PALABRA DE DIOS

Salmo responsorial: 118

R/ Dame vida, Señor, para que observe tus decretos.

Sentí indignación ante los malvados, que abandonan tu voluntad. R/

Los lazos de los malvados me envuelven, pero no olvido tu voluntad. R/

Líbrame de la opresión de los hombres, y guardaré tus decretos. R/

Ya se acercan mis inicuos perseguidores, están lejos de tu voluntad. R/

La justicia está lejos de los malvados, que no buscan tus leyes. R/

Viendo a los renegados, sentía asco, porque no guardan tus mandatos. R/

Lucas 18,35-43

¿Qué quieres que haga por ti? Señor, que vea otra vez

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno." Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" Él dijo: "Señor, que vea otra vez." Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado." En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios. PALABRA DEL SEÑOR

COMENTARIO

Seguir a Jesús, no es tarea fácil, requiere de una “nueva luz” que sea capaz de sacar a todas las personas del anonimato para vivir la fe en el Nazareno. En el episodio del ciego, uno pensaría que el milagro sucede por arte de magia, pero no es así. Todos los milagros de Jesús requieren de una fe puesta en acción. En un sistema de pureza que condenaba al ciego a la no existencia, por estar “muerto en vida”, resulta alentador que el ciego salga de su oscuridad y se incorpore al Camino. El ciego es símbolo de un discipulado que no se limita al anonimato: pregunta, grita, exige que el Dios de Jesús le incorpore a la comunidad. Cuando la comunidad quiera silenciarte por ser diferente, o hacerte invisible en tu ministerio, decirte que tú no eres persona digna, imita al ciego: pregunta, reconoce a Jesús como tu Salvador, y grita con todo tu corazón, para que así puedas acceder a la propuesta de Jesús que se brinda a todos.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

·         ¿Qué cegueras necesito que el Señor me quite?

·         ¿Soy capaz de confesar mi fe ante los y las demás como hizo el ciego?

PALABRA DEL PAPA FRANCISCO

“Él lo ha prometido: eh aquí la piedra angular sobre la que se apoya la certeza de una oración. Con esta seguridad nosotros decimos al Señor nuestras necesidades, pero seguros de que Él pueda hacerlo. Rezar es sentir que Jesús nos dirige la pregunta del ciego: ¿tú crees que puedo hacer esto? Él puede hacerlo. Cuando lo hará, como lo hará no lo sabemos. Esta es la seguridad de la oración. La necesidad de decir la verdad al Señor. ‘Soy ciego, Señor. Tengo esta necesidad. Tengo esta enfermedad. Tengo este pecado. Tengo este dolor…’, pero siempre la verdad, como es la cosa. Y Él siente la necesidad, pero siente que nosotros pedimos su intervención con seguridad. Pensamos si nuestra oración es de necesidad y es segura: de necesidad porque nos decimos la verdad a nosotros mismos, y segura, porque creemos que el Señor puede hacer aquello que le pedimos.” (Cf. S.S. Francisco, 6 de diciembre de 2013, homilía en Santa Marta).

CREDO DE LOS APOSTOLES

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. AMÉN

DIALOGO ESPIRITUAL

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Señor Jesús: Como el ciego junto al camino, hoy clamo con todo mi ser: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! No quiero callar mi súplica, porque creo en tu poder, en tu bondad, en tu misericordia. Me comprometo a orar con fe, a buscarte sin cansancio, a confiar en que tú puedes devolverme la vista, no solo de los ojos, sino del alma. Cúrame, Señor, de toda ceguera: la que me impide ver tu presencia en los y las demás, la que me aleja de tu voluntad, la que me encierra en el miedo o la indiferencia. Y cuando abras mis ojos, cuando me devuelvas la luz, yo te seguiré con alegría, como aquel ciego que, al recuperar la vista, te alabó y caminó contigo. Gracias por tu generosidad que no se agota, por tu misericordia que me alcanza cada día. Hoy me comprometo a orarte con gratitud, a vivir como testigo de tu amor, y a proclamar que Tú eres el Dios que escucha, el Dios que sana, el Dios que salva. AMÉN

PROPOSITO

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación:

A partir de hoy daré gracias a Dios en mi oración diaria por tantos regalos que me ha hecho en mi vida AMÉN

COMUNION ESPIRITUAL

 

ORACIÓN POR LA PAZ MUNDIAL

Señor Jesús, que eres el Príncipe de la Paz, te pedimos que bendigas a todos los pueblos y naciones, y que la paz de tu Reino se extienda por toda la tierra. Que el odio y la violencia sean vencidos por tu amor y tu misericordia, y que la justicia, la armonía y la reconciliación prevalezcan en cada corazón y en cada lugar. Infunde en nosotros y nosotras el deseo de construir puentes de diálogo y comprensión, de superar las diferencias y de buscar la unidad en la diversidad. Ayúdanos a ser instrumentos de tu paz, llevando tu amor a aquellos y aquellas que más lo necesitan, y a construir un mundo donde todos y todas puedan vivir en paz y prosperidad. AMÉN

ORACION FINAL

Padre Celestial, Padre de la Misericordia:

Que por mediación de tu hijo Jesucristo nuestro Señor, la intercesión de nuestra santa madre Virgen María, Reina de la paz, y la acción del Espíritu Santo, concediste a San Oscar Romero la gracia de ser un pastor ejemplar al servicio de la Iglesia; y en ella preferencialmente a los más pobres y necesitados.

Has Señor que yo también sepa vivir conforme al Evangelio de tu Hijo, y concédeme por la intercesión de San Oscar Romero el favor que te pido... AMÉN.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

Sagrada Familia de Nazaret. Ruega por nosotros.

Y nos cubrimos con la sangre de Cristo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.

Que la paz del Señor reine siempre en nuestro hogar. AMÉN

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Si ya no desea recibir las LECTURAS DEL DIA, envíe un correo a betio.gonzalez@gmail.com con la palabra SUSPENDER en la sección de tema (subject). 

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